20 de Septiembre de 2018

Opinión

Historias para niños

Veo ahora con gusto que Addy estrena su primera obra 'Tótem', un espectáculo para niños coproducido por la Sedeculta. Ha iniciado ya funciones en algunos municipios del Estado.

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En estos caminos del arte, que a veces se vuelven intensos y apasionados, es común distanciarnos de la gente que trabaja con nosotros. Pero en ese mismo camino es fácil ver crecer las ramas de la admiración y el cariño -cuando son verdaderos-, que van consolidando un equipo creativo. Personalmente me siento privilegiada por las personas que el teatro me ha permitido conocer, gente amorosa con el teatro y con su labor vital. Una de esas personas es la incansable actriz y promotora artística Addy Teyer.

No importa si es desde el escenario o desde afuera, ella siempre pone el cien por ciento en todo lo que hace. Addy es un imaginario andante de ideas; su cabeza es un nido de mariposas multicolores que a veces vuelan a buen rumbo y a veces se pierden en el camino de algún futuro. Aparte de su especial talento para la escena, la producción y promoción del arte, admiro el corazón de Addy, me gustaría mucho saber cómo le hizo su mamá para educarla lejos del rencor y con un corazón puro, con una extraordinaria capacidad de amar. 

Escribo esto después de tiempos complicados entre Addy y yo, por eso  le dedico estas líneas, porque hemos reconstruido una relación de trabajo profesional abrazada del cariño y respeto. Veo ahora con gusto que Addy estrena su primera obra “Tótem”, un espectáculo para niños coproducido por la Sedeculta. Ha iniciado ya funciones en algunos municipios del Estado: Sinanché, Tekax, Tixmeuac, Peto y Tzucacab. Esta obra cuenta la historia de la pequeña Mimí y sus deseos inconclusos: “Es el último día de vacaciones, ya se debe dormir, mañana irá a la escuela; pero ella quiere seguir de vacaciones.

Recurriendo a su imaginación elaborará estrategias que la acercarán a su objetivo final, pero cada estrategia que la acerca a su objetivo se convierte en una meta en sí misma, con cada meta lograda, Mimí y sus tíos van escuchando su cadena de deseos y la convierten en un concierto lúdico para lograr lo que todos quieren”. Un concierto actuado o una obra con música en vivo tienen como resultado un ejercicio de plasticidad, imaginación y amor. 

Espero que la obra logre una temporada en Mérida y más niños tengan acceso al teatro y la música, con una producción digna para ellos. El teatro que hacemos habla mucho de quiénes somos, por eso creo que esta obra habla mucho del ser de Addy Teyer. Felicidades a Víctor Belmont, director de la obra, y a todo el maravilloso equipo que hoy por hoy se dedica a contar y cantar historias para los niños.

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