13 de Noviembre de 2018

Opinión

Impuestos, rabietas y desdenes

Los resultados de la política hacendaria de 12 años de régimen del PAN, a favor de los económicamente poderosos, están a la vista, pues lejos de combatir la pobreza el número de pobres aumentó.

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No siempre resulta una mala señal que el sector patronal esté en desacuerdo con la propuestas del gobierno, incluso en algunos casos puede configurar un buen síntoma como sucede con las modificaciones hacendarias aprobadas por el Poder Legislativo últimamente, donde, a pesar de su comportamiento faccioso como grupo de presión, su propuesta principal de gravar con IVA a los alimentos y medicinas, a cambio de mantener sus prebendas, fue rotundamente desechada.

Mal se ven los que representan a los empresarios cuando asumen conductas de linchamiento contra los legisladores federales, desplegados de prensa de por medio, porque simplemente no se plancharon a sus intereses, sobre todo  cuando ellos mismos son incapaces de llamar ahora  las cosas por su nombre y en lugar de aceptar que proponían el cobro del IVA a los alimentos y medicinas, dicen que se decantan por grabar “el consumo”.

Y es que los resultados de la política hacendaria de 12 años de régimen del PAN, a favor de los económicamente poderosos, están a la vista, pues lejos de combatir la pobreza el número de pobres aumentó  de manera que constituyen hoy día el 50 % de la población, a pesar del incremento presupuestal de sus programas asistenciales “focalizados”.

Seguir en la misma ruta o, peor aún, gravar el consumo de alimentos y medicinas, a los que las clases necesitadas destinan más del 70 % de su ingreso, como proponían los empresarios, no sólo hubiera incrementado de manera absoluta la línea de la pobreza, elevando desmesuradamente la población en situación extrema, sino que sus efectos en la reducción de la demanda ocasionarían tal contracción del mercado interno, que hubiera constituido un obstáculo formidable para nuestro desarrollo económico.

De ahí que la alianza entre los partidos con mayor propuesta social se hiciera necesaria, imprescindible, para corregir el rumbo; el PRI y el PRD sumaron sus votos para hacer valer su mayoría, máxima premisa de la democracia. Hay que hacerle un reconocimiento al partido de izquierda que logró despojarse de su ala extremista y de su tendencia beligerante y, conforme a sus principios,  inclinarse por el beneficio general.

En una incongruencia más  del PAN que, como representante político del empresariado, apoyó la generalización del IVA para alimentos y medicinas, por cuestiones eminentemente clientelares se opuso a la nivelación de la tasa de IVA en las zonas fronterizas que propuso el gobierno federal al descubrir que, a pesar de pagar el 5% menos, los artículos de consumo tenían el mismo precio que en el resto de la República.

Como siempre, Gustavo Madero entró en rabieta extrema y al sentirse maltratado por el PRI exige vergonzosamente una reforma electoral que los panistas mismos, en sus 12 años de gobierno, fueron incapaces de llevar a cabo.

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