19 de Septiembre de 2018

Opinión

Impulso

Debe abandonarse la idea de que está satisfecha la cuota de educación ambiental cuando se colocan depósitos de basura con letreritos que nadie obedece.

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Entre quienes anhelamos atestiguar grandes avances en la ruta hacia un futuro sostenible y trabajamos en acciones concretas para lograrlo, es posible que se infiltre un sentimiento de urgencia que solemos apaciguar cuando dirigimos la mirada hacia esos pequeños logros y avances de cada día. Y si bien es cierto que esas diminutas victorias nos encauzan en la vía que nos hará llegar al destino que vislumbramos, resulta a veces indispensable la existencia de un evento disruptor, de gran fuerza, que modifique radicalmente las cosas como hoy están establecidas, y sea la fuerza motriz,  el ímpetu que proporcione al movimiento verde y sostenible un renovado y poderoso impulso.

Ese elemento clave, el disparador de esta acción, tendría que movilizar y unir a una muy diversa y amplia representación social y comunitaria, que no solamente integre y focalice las acciones aisladas que hasta ahora se realizan, sino que consiga convencer tanto a los innovadores, visionarios y promotores de la cultura verde, como a los ciudadanos más conservadores de la comunidad, de embarcarse en una coalición colaborativa, que vaya perfilando de ahora en adelante y para siempre la participación social y la política, de modo que se logre una exitosa integración de temas que antes eran considerados opuestos: ecología y economía.

La emisión e implementación de políticas públicas que sean ambientalmente sensatas, la promoción de un uso cada vez más extendido de fuentes de energía limpias, el establecimiento de una visión sostenible en todas las acciones que se lleven al cabo, y la eficaz adopción de medidas de protección al ambiente son algunas de las fuerzas impulsoras que deben encontrarse siempre detrás del desarrollo económico, político y urbano de nuestra ciudad y Estado.

La vivienda verde es un factor de impulso económico muy importante, junto con el desarrollo urbano sustentable y la generación de energía renovable. Los proyectos de ingeniería y arquitectura, la planeación, construcción y modernización de edificios tienen un impacto directo en el uso eficiente y amigable con el ambiente de la energía.

Otro factor que debe ser considerado estratégico en lo sostenible lo constituye el campo de la investigación científica y la educación. En nuestro Estado se gesta desde hace muchos años una posición de liderazgo especialmente importante en la investigación científica aplicada a temas medioambientales, sostenibles y energéticos, pero que aún puede fortalecerse, focalizarse y extenderse más allá de lo alcanzado hasta hoy.

Una comunicación competente de la información, metodologías y valores que tienen pertinencia con el medio ambiente, la protección climática y la sostenibilidad se está convirtiendo en temas de creciente importancia. La educación ambiental tiene que encontrarse firmemente integrada a la escuela, a los centros de trabajo, a las universidades y a toda actividad educativa.

Debe abandonarse la idea de que está satisfecha la cuota de educación ambiental cuando se colocan depósitos de basura con letreritos que nadie obedece, o cuando una vez al año se siembra un arbolito que nadie cuidará desde el día que sigue.¡Actúa hoy!

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