18 de Julio de 2018

Opinión

¡Inició la guerra!

Inician las campañas políticas para el proceso electoral de este año, en el que poco más de 83 millones de personas en México tienen la opción de acudir a las urnas...

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Inician las campañas políticas para el proceso electoral de este año, en el que poco más de 83 millones de personas en México tienen la opción de acudir a las urnas y elegir a 1996 cargos públicos, así como la renovación del congreso (500 diputados), esto según las cifras que ha dado a conocer el Instituto Nacional Electoral.

Como todo inicio del proceso y, como ya es costumbre por parte de los partidos, no hay propuestas, no hay presentación de proyectos, pero eso sí, descalificaciones de todos y contra todos, pero en especial, contra el Revolucionario Institucional. Basta ver el spot que lanzó en televisión Acción Nacional, contra Cesar Camacho, presidente del partido en el gobierno federal y que el INE sancionó con suspender su transmisión por considerar que contiene mensajes de calumnia; desafortunadamente para los ciudadanos, este es sólo el comienzo de la guerra sucia a la que los políticos están acostumbrados y las instituciones que organizan la contienda electoral.

Así el sistema político de México y de muchos otros países, donde no hay de otra más que escoger a los mismos partidos, que se alimentan con el voto duro de sus bases, de sus afiliados, y donde los ciudadanos que no simpatizan con ninguna de sus ideologías, seguramente no saldrán a votar, aumentando la estadística de la escasa participación, y en el mejor de los casos, acudirán a votar, pero anularán su boleta electoral.

Y es que el sistema de verdad tiene atados de pies, manos, cabeza, etcétera, a los ciudadanos que no comulgan con ningún partido, ya que estas instituciones políticas legalmente inscritas de acuerdo a la ley, son los únicos que pueden participar y lo que es peor, la sociedad tiene que elegir entre ellos y los miembros de su casta; es como tener hambre y en el lugar donde nos tocó ir a comer (por que el sistema no permite elegir otro), hubiese una carta limitada y no nos gustara nada de lo que ofrecen, y si pidiéramos otra cosa, aunque hubiera, no nos la darían, porque no convendría a su modelo de negocio. 

Los ciudadanos están cada día menos interesados en la política y en participar. Imaginemos a los más de 60 millones de personas en condición de pobreza de México, no se van a poner a pensar en el sistema político, ellos tendrán primero que pensar en cómo resolver su situación de austeridad para sobrevivir; es ahí donde el sistema los va a bombardear con propaganda en  diferentes medios, escucharán los mensajes cargados de promesas o denostación, después llegará el sistema caciquista y clientelista, que les dará en el mejor de los casos una despensa o dinero en efectivo para ir a votar. Lo vemos cada año electoral, sobre todo en las regiones marginadas, donde este proceso de engaño es continuo y cómodo para el sistema de partidos. Lo invito a reflexionar su voto, pero si nada le convence, investigue qué puede hacer con su voto el día de la elección, se va a sorprender. ¡Que la pluma siga girando!

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