11 de Diciembre de 2017

Opinión

Jornada alocada

Los focos rojos se prendieron en comunidades como Tinum, donde salió derrotado el caciquillo vinculado al PAN, Evelio Mis.

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La elección intermedia en Yucatán, en su primera etapa, culminó en la votación dominical y, además de las sorpresas que se producirían al momento del conteo de votos, la jornada se cubrió de luto.

En efecto, en Temax, una población de mediano tamaño, se desató el demonio. Grupos de choque contratados por priistas y panistas (aunque ambos bandos juren ser unas blancas palomas) se liaron a pedradas, golpes y, lo peor, a plomazos. El saldo fue trágico: dos chavos muertos, uno de 20 años y otro de 16. Dos fallecimientos a cambio de poco o nada. ¿Qué son unas cuantas chevas, trago barato y, presumiblemente, algunas dosis de enervantes? Y lo peor es que las personas, supuestas operadoras político-electorales que contrataron a los ahora occisos, no han dado la cara.

Los focos rojos se prendieron en otras comunidades como Tinum, donde salió derrotado el caciquillo vinculado al PAN, Evelio Mis Tun, quien ya había sido alcalde dos períodos atrás, y en Peto, donde un joven fue muerto a pedradas y machetazos. Allí también se culparon panuchos y tricolores.

En ambos casos, Temax y Peto, las autoridades ya apañaron a los presuntos culpables, pero tampoco han abundado. Ojalá no quieran dar excusas inverosímiles o salir con que se suicidaron porque sus candidatos estaban perdiendo las votaciones. O sea…

Una lástima que los comicios de Yucatán se hayan manchado de sangre, ni siquiera en las entidades más conflictivas del país como Guerrero, Michoacán, Chiapas y Oaxaca, entre otras, la lumbre estuvo a flama baja. Pero, claro está, nunca se sabe por dónde saltará la liebre y lo hizo, precisamente, en Yucatán, supuestamente la entidad más segura de México.

Y después de la tempestad, la calma. Pero los resultados en las urnas también castigaron a los partidos y premiaron a otros y, claro, a sus candidatos. De entrada, Nerio Torres Arcila, abanderado del PRI a la alcaldía de Mérida, salió derrotado y por segunda ocasión consecutiva en su intento de buscar la presidencia municipal. ¿Qué sucedió? Nerio, aparentemente, marchaba a todo galope pero, en definitiva, hubo dos factores contundentes: el golpeteo interno entre los propios priistas y el llamado “voto duro” panista en la capital de Yucatán.

Si algunos grupos del PRI no querían a Nerio como alcalde, lo consiguieron. El llamado del domingo fue a no votar por el político que buscaba un segundo chance o darles el sufragio a otros candidatos que no estuvieran marcados por las siglas del PRI, Verde Ecologista y Nueva Alianza, la coalición que postuló a Torres Arcila.

PRIMERA CAIDA.- Lamentable la tragedia en Temax, con las muertes de dos chamacos, pero más triste es que los candidatos del PRI y del PAN en aquella población, Olivia Ku Crespo y Tony González, hayan quedado mudos. Ellos también tuvieron su parte de culpa.

SEGUNDA CAIDA.- Nerio Torres Arcila se confió y le dieron la cuchillada por la espalda. ¿Nadie le advirtió?

TERCERA CAIDA.- Pese a su división interna, el votos duro panucho no es un mito, es una realidad.

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