15 de Octubre de 2018

Opinión

La batalla por Crimea

Algunos políticos estadounidenses han acusado a Vladimir Putin de intentar recrear la antigua Unión Soviética.

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Era el año de 1954 cuando en los territorios de la antigua Unión Soviética se decidió transferir la región de Crimea de Rusia a Ucrania y poner a gran número de pobladores de origen ruso bajo el control administrativo de la república ucraniana; la región, con una población de origen mayoritariamente ruso, permaneció unida a Ucrania al desmembrarse la antigua URSS en 1991 y desde entonces no se había enfrentado a ningún conflicto, ya que los gobiernos ucranianos habían mantenido siempre una relación estrecha y cercana con los dirigentes rusos, al menos hasta los recientes acontecimientos que generaron un cambio de gobierno en Ucrania, la cual pasó de un gobierno abiertamente pro ruso a un gobierno más cercano a la Unión Europea.

En Ucrania se generó un conflicto entre sectores pro europeos y el gobierno de Víctor Yanukovich, quien se negaba a las aspiraciones de sus ciudadanos de establecer una serie de acuerdos que generarían un proceso de mayor acercamiento e integración de Ucrania con la Unión Europea. El gobierno ruso oscilaba entre una serie de promesas y amenazas dirigidas hacia Ucrania con la esperanza de evitar los acuerdos con la UE, pero la presión popular acabó rebasando al gobierno de Yanukovich, quien renunció  en el mes de febrero. Los temores de una invasión rusa a Ucrania flotaban en el ambiente.

Al sur de Ucrania se ubica la región de Crimea y en ella está la ciudad de Sebastopol,  en la que se encuentra fondeada la flota rusa más importante del Mar Negro. El domingo pasado, en un inesperado referendo, la región de Crimea apoyó abrumadoramente con un 97% de los votos la propuesta de independizarse de Ucrania;  casi de inmediato Vladimir Putin solicitó al parlamento aprobar la reintegración de Crimea y Sebastopol a Rusia. En declaraciones a la prensa Putin manifestó que más del 90% de los habitantes de Rusia consideraba que Crimea debía integrarse a su país, asegurando que “en los corazones del pueblo, Crimea siempre fue parte de Rusia”.

Algunos políticos estadounidenses han acusado a Vladimir Putin de intentar recrear la antigua Unión Soviética. Para todos es evidente el interés del gobierno de Putin de reubicar a Rusia como verdadera potencia mundial que pueda servir de contrapeso a los intereses de EU en el mundo. Un ex oficial de inteligencia estadounidense afirmó que en su opinión Putin no busca recrear a la URSS, sino rodear a su país de satélites favorables. Estados Unidos decidió congelar los bienes de 11 personas cercanas al gobierno ruso, la Unión Europea planea sanciones económicas contra Rusia.

En un mundo tan globalizado, las sanciones europeas o estadounidenses contra Rusia acabarán forzosamente por dañar a compañías europeas y norteamericanas, por lo que es de esperarse que las sanciones, si bien existirán, no serán en realidad tan profundas, la fuerte interrelación comercial en el mundo globalizado hace imposible castigar a un país económicamente sin hacer sufrir a tu propia economía; muchos países europeos dependen del petróleo y gas provenientes de Rusia, es el caso de Alemania, que, en una guerra de sanciones mutuas, se quedaría sin los suficientes energéticos para mantener sus industrias trabajando a un ritmo normal.

El mundo occidental en su mayoría rechaza las intenciones de Moscú de anexarse Crimea, pero ante las acusaciones de intentar rodearse de países satélites con gobiernos incondicionales, habría que hacer mención de que Estados Unidos, de una u otra manera, siempre ha procurado lo mismo y sabemos qué sucedió en 1962 cuando la entonces URSS ubicó misiles nucleares en Cuba: la reacción estadunidense fue enérgica y logró el retiro de los misiles. Al sentir Rusia que la influencia europea se apoderaba de Ucrania, su reacción fue la misma que la que Estados Unidos presentó en la Crisis de los Misiles, ninguna de las dos potencias permitirá tener en su frontera un país francamente amigo de sus oponentes.

No se espera que Estados Unidos o Europa logren que Rusia se olvide de integrar Crimea a su territorio, Barack Obama no se ha destacado por una política exterior firme,  pintó una raya que aseguró no se podría cruzar en Siria, anunciando una severa intervención en caso de que el régimen de Bashar al-Assad utilizara armas biológicas, el régimen sirio las utilizó y nada sucedió. Si Rusia decide ir firmemente por la anexión de Crimea, ni Estados Unidos ni Europa lograrán detenerla, ya que bajo la óptica rusa no estará invadiendo un país, sino asegurando las fronteras que lo rodean.

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