21 de Septiembre de 2018

Opinión

La capital puede decirle no a Arlet

A 118 años de su fundación y con alcaldes priistas desde 1975, Chetumal es...

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A 118 años de su fundación y con alcaldes priistas desde 1975, Chetumal es una de las capitales que se entregarían a los brazos de la oposición este cinco de junio, posibilidad del reino de la ficción política que se ha fortalecido como huracán desde que Arlet Mólgora Glover (PRI, Verde Ecologista y Nueva Alianza) y Luis Torres Llanes (PAN-PRD) saltaron al cuadrilátero.

Si en algún momento el municipio capitalino de Othón P. Blanco decide dar un puntapié al PRI, será precisamente en esta elección porque se combinaron tres factores:

Arlet Mólgora no era la candidata indicada porque ha acumulado dos elecciones que la mantienen como diputada local y federal, por lo que acudir a una nueva batalla electoral era un acto insensato por su sobre exposición como candidata con remendado costal de promesas que ya dejó de cumplir.

Reservada la candidatura para el diputado local Pedro Flota Alcocer, la interpretación de la paridad de género inmovilizó por cuarta vez a este peso completo que pudo competir con mejores argumentos, ya que en el ánimo colectivo había sido mencionado y aceptado por un porcentaje significativo de sureños.

Y aunque Arlet no está derrotada, tiene un escenario muy complicado porque solo enfrenta a un retador desprendido del PRI –el segundo factor–, como lo es Luis Torres Llanes, quien domina todos los secretos y planes de campaña y contingencia del Tricolor, donde militó de todo corazón, prolongado romance que difícilmente olvidará este chetumaleño forjado en las filas del Frente Juvenil Revolucionario a fines de la década de los 80, al lado de su líder Pedro Flota.

Secretario General del Ayuntamiento capitalino con Andrés Ruiz Morcillo –cargo que incluye en su currículum en chino mandarín y con letra microscópica–, Luis Torres quiso ser candidato del PRI en 2010, pero nada pudo hacer ante el poderío del apellido de Carlos Mario Villanueva Tenorio, quien como alcalde fue una calamidad.

PAN y PRD no pesan en esta batalla porque son membretes huecos por su hambruna de liderazgos y nulo trabajo en las calles, de ahí que todo el peso lo esté llevando Luis Torres, cobijado por Carlos Joaquín González, candidato de esta coalición a la gubernatura.

El tercer factor es el hartazgo de una marea de sureños castigados por los despidos laborales y que no soportan la mínima capacidad de reacción de una autoridad municipal anémica y postrada en un camastro, a la que se exige que se levante en segundos para competir en el decatlón.

Gran parte de los reclamos no ha sido atendida, en particular lo relacionado con lo cotidiano en una capital muy abandonada, con una avenida de los Héroes cuya remodelación es tarea inconclusa y hasta hoy decepcionante, y un deterioro de la mayor parte de las calles.

Arlet Mólgora acaba de prometer un inmediato y vigoroso operativo de bacheo en todo Chetumal –si las boletas electorales aclaman su nombre–, pero este tipo de acciones difícilmente seduce al decepcionado e irritado ciudadano porque la tarea debe ser emprendida por las autoridades en activo, sin aguardar la llegada de los Reyes Magos. 

La acumulación de malas administraciones municipales ha provocado la enfermedad que mantiene tan debilitado a nuestro Ayuntamiento, y la población inconforme espera una chispa para provocar el incendio. Lo curioso es que esta crisis que enfrenta el PRI puede ser capitalizada por un ex priista, ya que los perredistas descuidaron esta plaza por concentrar toda su energía en Cancún, mientras los panistas se dieron el lujo de despedir a sus figuras más competitivas, como Wadi Amar Shabshab y José Hadad Estéfano.

El Ayuntamiento estaba en aceptables condiciones, y Cora Amalia Castilla Madrid (2005-2008) encabezó una administración que en este recuento de tragedias se recuerda como una proeza olímpica. Porque Cora es la política chetumaleña más capacitada, con caudales de experiencia y sobre todo amor por su tierra, requisitos necesarios para montar el potro.

Los rezagos son tremendos y no se justifican en una capital como la nuestra, lastimada recientemente con mayor poder destructor por los alcaldes Andrés Ruiz Morcillo y Carlos Mario Villanueva Tenorio, quien entregó a Eduardo Espinosa Abuxapqui un paciente en estado crítico.

Abuxapqui se sentó de nuevo en la silla que saboreó de 2002 a 2005, y en este período ha hecho el triple de esfuerzo para hacer la tercera parte de lo que logró entonces, lo que nos da una idea de la gravedad del daño que ha dado alas a Luis Torres Llanes, ya que el capitalino valora la opción de castigar al PRI donde más le duele, expulsándolo del Palacio Municipal que ha sido zona prohibida para la oposición, contenta con la limosna de regidurías plurinominales que puede ser interrumpida este cinco de junio, a menos que el PRI haga el juego perfecto para salvar a Arlet Mólgora de la catástrofe.

Fuera de competencia quedó Morena en la capital, cuyo candidato Laurentino Estrella Chan no ha saltado a la cancha y está conforme con la regiduría plurinominal que tiene asegurada. Pero el partido de Andrés Manuel López Obrador no debe participar de a mentiritas en estos procesos, sobre todo cuando el elector reclama figuras capacitadas para ampliar su menú de opciones, polarizado entre Arlet Mólgora y Luis Torres. PRI contra PRI.

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