21 de Septiembre de 2018

Opinión

La crisis de febrero

Comenzaremos a resentir todos los dolorosos efectos del “mega gasolinazo”.

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Un nuevo temporal económico toca a la puerta del sur del estado, donde sin anestesia comenzaremos a resentir todos los dolorosos efectos del “mega gasolinazo” aplicado por el gobierno federal desde el primer día de 2017.

Es inminente la escalada de precios en productos y servicios básicos, que hasta el momento han presentado una inflación relativamente baja a pesar del incremento en el precio de los combustibles, pero muchos de los nuevos precios y tarifas entrarán en vigor a partir de febrero.

Para empezar, el Sindicato Único de Choferes de Automóviles de Alquiler (Suchaa), que controla a los taxis, colectivos y transporte foráneo en el municipio capitalino, solicitó un aumento en sus tarifas de casi un 20 por ciento en promedio y que está a punto de ser aprobado, lo que será un duro golpe al bolsillo de los chetumaleños.

El dirigente de los taxistas chetumaleños, Sergio Cetina Valle, confirmó que el aumento en las tarifas de taxi rondará los cinco pesos en promedio por servicio, mientras que en el servicio de colectivos y transporte foráneo no se precisó la cifra, pero también habrá un ajuste proporcional.

Para colmo, el servicio de transporte urbano en Chetumal languidece y es probable que la empresa Jet Van abandone la plaza ante las escasas ganancias, dejando otra vez al Ayuntamiento capitalino con un tremendo problema, aunque la mayor afectación la padece el pueblo.

La justificación principal para este sanguinario aumento que pondrá en aprietos a miles de familias: los trabajadores del volante se están blindando ante futuras fluctuaciones del precio del combustible.

Y tienen razón, pues según estimaciones de los expertos, en febrero vendrá un nuevo “gasolinazo” de alrededor del 8 por ciento, es decir, que la gasolina magna estará llegando a los 17 pesos por litro, mientras que la Premium será todo un lujo, rozando la barrera de los 20 pesos.

Como tremenda consecuencia, toda la cadena de producción registrará también aumento en los precios. En Chetumal, los empresarios de la tortilla analizan vender el kilogramo a 18 pesos, e incluso algunas se decantan por llevarlo hasta los 20 pesos por las mismas razones que los taxistas: blindarse ante los aumentos de combustibles.

Lo preocupante es que la actividad económica en el sur del estado sigue siendo frágil y muchos negocios no soportarán el temporal, por lo que se anticipa una nueva andanada de cierre de comercios y un repunte del desempleo.

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