20 de Septiembre de 2018

Opinión

La crisis de refugiados en Europa. ¿Quién tiene la culpa?

La impactante foto de un bebé muerto en una playa de Turquía luego de intentar llegar a Europa ha causado estupor en el mundo...

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La impactante foto de un bebé muerto en una playa de Turquía luego de intentar llegar a Europa ha causado estupor en el mundo. No es para menos, la imagen de la inocente criatura completamente vestida e intacta en una posición que sugiere un plácido sueño le quita el resuello a cualquiera.

Junto el bebé sirio murieron otras 20 personas entre las que se encontraba su madre y su hermanito de 4 años. Toda una tragedia. Y como este drama, ocurren decenas a diario como resultado de la guerra civil en Siria y de la crueldad sin límites que ha demostrado tener el Nuevo Estado Islámico o ISIS como se le conoce coloquialmente. Este tipo de conflictos tienen orígenes milenarios. Hasta que por azares del destino llega un cacique que mantiene a raya a toda esa partida de anormales a punta de pistola. Ese es un equilibrio muy precario pero equilibrio al fin. Las grandes naciones que usualmente manejan a su antojo a regiones enteras no suelen calcular con precisión lo que sucederá luego de que intervenga en un sitio con un equilibrio tan precario. 

En los años 80 los Estados Unidos, en su lucha constante contra la expansión del cáncer comunista por el mundo, no les quedó más remedio que entrenar y armar a los muyahidines que luego se terminaron convirtiendo en el temible Talibán. Lograron la liberación de Afganistán de la bota rusa pero a cambio quien tomó el poder fue el extremismo islámico que a la larga resultó mucho peor que los rusos baste recordar el 11 de septiembre de 2001. 

En el caso de Iraq, la liberación de  la empobrecida nación de la familia Hussein dio cancha abierta a los genocidas de ISIS para que pusieran a la humanidad en su peor momento; ahora, al pasar los años todo el odio que le tenía a Saddam Hussein, sus cuernos de chivo en oro 18 y sus Rolls Royce, son bastante ridículos comparados con el genocidio que se ha despertado en ese país. 

Los giros “inexplicables” de la política internacional de los grandes de occidente se dan para precisamente evitar que se les vuelva voltear el perro que le soltaron la cadena. De ahí el fin tajante a las agresiones al régimen de Bashar El Assad en Siria, pues ya entendieron que es el único que tiene la jauría calmada. 

El acercamiento a los extremistas de Irán es otra movida magistral a largo plazo pues pasa algo similar. 

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