22 de Septiembre de 2018

Opinión

La grilla nostra de cada día

A medida que se acercan los tiempos electorales, en nuestro estado se intensifican las descalificaciones entre quienes añoran heredar algún poder por esa lucha cruenta entre los grupos políticos de todos los partidos.

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A medida que se acercan los tiempos electorales, en nuestro estado se intensifican las descalificaciones entre quienes añoran heredar algún poder por esa lucha cruenta entre los grupos políticos de todos los partidos; todos quieren jalar agua para su molino. Luchan por sus intereses personales y partidistas, porque la historia nos muestra un comportamiento en el umbral de cada proceso y uno muy diferente al conseguir los puestos de elección popular, porque a nadie interesa hacer algo mejor por el bienestar y el verdadero desarrollo de su municipio.
 
En días pasados el periódico Reforma, en la columna Templo Mayor, publicó que las estadísticas y proyecciones sobre Cancún apuntan a que continuará siendo perredista tras la próxima elección.
 
Días después, dice la misma columna, que en Quintana Roo el PT y Movimiento Ciudadano no irán en alianza con el PRD y que los dos primeros tendrán como candidato a “Greg” Sánchez para contender por Benito Juárez, uno de los municipios más importante del país. 
 
Emiliano Ramos y Eduardo Martínez Arcila, dirigentes estatales del PRD y del PAN, respectivamente, confirmaron que están en pláticas para conformar una alianza para las elecciones locales del primer domingo de julio de este año en la que se disputarán 15 Distritos y 10 alcaldías.
 
Los líderes aseguran tener interés en que la alianza se amplíe al MC e, incluso, al PT, cuyo líder, Hernán Villatoro (con serias diferencias con el alcalde perredista de Cancún, Julián Ricalde Magaña), ha dejado entrever que no ratificaría esa alianza con los demás partidos de izquierda.
 
Lo que sí es cierto es que estas alianzas y coaliciones quien las define es el comité ejecutivo nacional de cada partido.
 
El ingrediente nuevo para esta elección son “las candidaturas ciudadanas”, impugnadas por cierto. El caso es que los nervios (sobre todo de los políticos) están de punta; rumores que van y que vienen sobre los “amarres” para enfrentar el proceso que se avecina, porque saben de sobra lo que se juegan y los beneficios que representa para su personal causa el refrendo del poder a varios de ellos.
 
Debilitar al adversario es parte del juego en política. La confrontación y la división son tácticas comunes dentro de cualquier partido; la forma como se exhiben es lo que menos les interesa porque en este sentido, en su mayoría conocen los límites de la guerra por el poder en los que la persecución y la pérdida de la libertad se juegan quienes se atreven a rebelarse contra el sistema.
 
El PRI con el Partido Verde (PVEM) apuestan a su alianza para recuperar los 5 municipios que están en manos de la coalición opositora; a su vez, los partidos de la oposición apuestan a agruparse nuevamente y mantener los cinco municipios que tienen y agregar a Othón P. Blanco, Solidaridad y Cozumel. 
 
Pero si se desgajan los partidos de la coalición o los priístas (sobre todo de los chetumaleños que se sienten despojados de su feudo por los júniors de la Isla de las golondrinas), dicen que la conocida clase política de la capital tiene su propia estrategia contra los cozumeleños.
 
Tras la recuperación de la Presidencia de la República, los priístas se sienten fortalecidos para la batalla venidera, pero con reservas por las traiciones y por la constante actitud de  menosprecio de quienes los han hecho a un lado.
 
Pero las condiciones actuales también representan un alto riesgo para el PRI, ya que en la entidad donde no ganó Enrique Peña Nieto existen variables como la redistritación y las candidaturas independientes que representan una oportunidad de participación a quienes cumplan con los requisitos exigidos legalmente, ante la adversidad, los escándalos sobre el mal manejo de los recursos públicos, los pleitos políticos y el desgobierno en sitios como Felipe Carrillo Puerto. En esta elección, ¿qué tanto ganará la ciudadanía? Esperaremos y apuntaremos.

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