15 de Diciembre de 2017

Opinión

La hora del Sureste

Concluida apenas la carretera de cuatro carriles de Mérida a Campeche, la ampliación de la Mérida-Chetumal hará equitativa la vialidad desde la capital yucateca a las de los dos estados hermanos.

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Acertó Enrique Peña Nieto, en su primer discurso como presidente, en Palacio Nacional, cuando afirmó que ya es el momento de comunicar al sureste con el resto de la nación, si concedemos  a  las vías de comunicación la importancia debida.

Ello significa que tiene la disposición para darle el lugar que le corresponde, en el concierto nacional, al sureste mexicano, que no siempre ha estado cerca de los afectos de los gobiernos federales, a pesar de su indiscutible contribución a la economía nacional.

Y fue la insuficiencia de comunicación lo que propició que hasta avanzado el siglo XX alcanzara fluidez el intercambio comercial de la Península con el resto de la República. Por eso es tan importante el anuncio presidencial sobre infraestructura vial: como la construcción del Tren Transpeninsular  y la ampliación de la Carretera Mérida-Chetumal.

Concluida apenas la carretera de cuatro carriles de Mérida a Campeche, la ampliación de la Mérida-Chetumal hará equitativa la vialidad desde la capital yucateca a las de los dos estados hermanos. Es una obra de mejoramiento que significa ahorro en el tiempo de transporte.

La construcción del Tren Transpeninsular, que unirá  Yucatán con Quintana Roo,  es a mi juicio de mayor impacto para la generación de empleos, sobre todo en el sector turismo, pues en su primera etapa, que comprende el tramo entre Mérida y Punta Venado, Cozumel, posibilitaría la movilización de los turistas de Cancún y la Riviera Maya a los polos de atracción yucatecos como Chichén Itzá, Valladolid, Izamal, y la propia “Ciudad Blanca”.

Se trata de una obra de gran envergadura, pues consiste en el tendido de una vía ferroviaria de 336 Km, que podrán ser recorridos en poco más de dos horas por un “tren ligero”, lo que requiere una inversión estimada hoy en 11 mil millones de pesos.

Obra que desde su concepción inicial se antojaba muy ambiciosa y con factibilidad a muy largo plazo, pero que hoy cuenta con condiciones para su realización en un mediano horizonte, tales como las características orográficas de nuestro plano suelo; que ya se han hecho los estudios de factibilidad, que se cuenta con derecho de vía de Mérida a Valladolid, pero sobre todo con la explícita  voluntad presidencial y el compromiso que Peña Nieto ha demostrado con el Sureste.

Tiene razón el gobernador Rolando Zapata cuando dice que se trata de una obra de la Unión, donde la federación y la Iniciativa Privada van al 50%. Ello vale para  reconocerle sus méritos, por la manera tenaz en que ha promovido la obra.

Así, a tono con el discurso presidencial podemos afirmar que ha llegado la hora del Sureste.
PD: Si es cierto que ya se pueden hacer fiestas privadas frente a la Comuna, yo aparto el 21 para celebrar la nueva era maya con mis amigos. Y lo hago en tiempo y forma. Conste.

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