24 de Septiembre de 2018

Opinión

La Navidad al desnudo (4 y último)

Hoy día y desde hace siglos existe una asociación de belenistas –tiene representación en Yucatán- que se arroga la autoridad de definir cómo debe hacerse y que debe contener el nacimiento.

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La aparición en la tradición cristiana de los belenes o nacimientos es atribuida a San Francisco de Asís y se fecha en 1223, cuando, por dispensa especial del papa Inocencio III –que 16 años antes había prohibido las representaciones sagradas-, el fundador de los frailes franciscanos ideó un plan para evangelizar a los habitantes de Greccio, en Lazio, Italia, y dispuso en una gruta cercana a su cabaña un pesebre, belén, nacimiento, misterio, como también se le llama.

San Francisco, sin embargo, no usó ni figuras ni representaciones humanas de María, José y el Niño, aunque sí una mula y un buey, basado en lo que al respecto dicen los Evangelios Apócrifos. De ese modo se inició la tradición que puso en el mapa y aún mantiene hasta hoy a esa pequeña población italiana.

No obstante que a muchos historiadores les parece excesivo considerar aquella noche del 24 de diciembre de 1223, en Greccio, la fecha del nacimiento de los belenes, los frailes franciscanos se tomaron la obligación de difundir los nacimientos como una devota tradición y, desde 1986, su fundador fue declarado Patrono de los belenes.

Se trata de una tradición que se remonta a los primeros años del cristianismo y  se basa en los Evangelios Apócrifos -no figuran entre los reconocidos por la Iglesia- y con el paso de los siglos se fueron enriqueciendo hasta llegar a fastuosas construcciones en Italia, España y Latinoamérica donde se convirtieron en eficaz medio de transmisión de la fe católica a los indígenas.

Hoy día y desde hace siglos existe una asociación de belenistas –tiene representación en Yucatán- que se arroga la autoridad de definir cómo debe hacerse y que debe contener el nacimiento, aunque la creatividad popular la supera.

Con este breve repaso sobre las tradiciones navideñas cerramos la serie que bajo el título de Navidad al desnudo ofrecimos al lector con la intención de que se sepa qué y por qué se celebra en estos días y no se olvide que fue Dios quien se hizo carne débil y mortal para decirnos que sólo es grande quien se hace voluntariamente pequeño.

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