18 de Septiembre de 2018

Opinión

La otra cara de la moneda

La explicación de por qué los maestros hacen “chafas” es muy sencilla, ya no confían en los concursos de oposición.

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Nuevamente, los “acordeones” con las respuestas del Examen Nacional de Habilidades, Conocimientos y Competencias Docentes mancharon la limpieza de la prueba del domingo pasado, sin embargo, a estos profesores sorprendidos “in fraganti” se les permitió seguir contestando la evaluación sin aplicar sanción alguna por la falta cometida.

Afortunadamente no todos son corruptos, pues existen docentes como en el caso de la maestra Edna Trujillo Escalante, directora de la escuela secundaria Adolfo Cisneros Cámara, que, con base en el trabajo honesto y su constancia para seguir superándose profesionalmente, alcanzó el Doctorado en Educación que le permitió alcanzar su meta: concursar en el escalafón y obtener por méritos propios la categoría de supervisora escolar, todo ello sin presentar un documento apócrifo ni mover ninguna influencia. La verdad es que sí se puede, la ética profesional y la honestidad de las personas marcan la diferencia.

“Chamaqueados” y contentos terminaron al final decenas de maestros que, queriéndose pasar de listos, pagaron una buena cantidad de dinero por las copias del examen para asegurarse alguna de las plazas y horas de secundaria. Aunque los temas y contenidos son los mismos que se estudian, la prueba presentada no fue la misma que les vendieron. Mi reconocimiento a la maestra Josefina Soledad Pech Canul que, a través de las redes, aconsejó a sus compañeros que no se dejen engañar, ni permitan que ensucien la imagen del maestro.

La explicación de por qué los maestros hacen “chafas” es muy sencilla, ya no confían en los concursos de oposición, el discurso de la transparencia ha sido cuestionado fuertemente en años pasados, cuando maestros que obtuvieron alto puntaje en la prueba, al final, no les fue entregada la plaza correspondiente, ya que los líderes de los nuevos sindicatos reclamaron su cuota política. Ante la falta de transparencia, los maestros insistirán año a año en hacer trampas. Penoso, pero es la verdad.

Otros que fueron “chamaqueados” fueron los líderes de las secciones del SNTE, pues el pasado 11 de julio circularon un boletín donde informaron que, por sus gestiones, el pago del incremento salarial se efectuaría el 31 pero, al enterarse de que la Secretaría de Educación lo pagaría el 15, al día siguiente cambiaron su versión. Qué mal se vieron.

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