20 de Septiembre de 2018

Opinión

La tentación de lo prohibido

Los denominados giros negros siempre tienen clientela...

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Los denominados giros negros siempre tienen clientela; aquellas prácticas prohibidas o mal vistas por la sociedad, terminan por encantar a más de uno con sus cantos de sirena, que al final, buscan alimentarse con los billetes que se guardan en la cartera.

En Cancún este tipo de negocios se distribuye por las calles del centro de la ciudad, y al ser un polo turístico se han convertido en ventanas de oportunidad para diversos delitos, como la trata de personas. 

El gobierno municipal en turno, asegura, por medio de sus regidores, que actuará de una vez por todas para que esto se convierta en una historia del pasado, y que a pesar de que existan los giros negros, estos sólo sirvan para el recreo de aquellos incautos que buscan lo prohibido, sin que se contribuya con ello a la prostitución y la trata de personas.

Es ahí donde la pregunta surge: ¿Es posible regular este tipo de negocios, si se parte  de la premisa de que en Cancún, a unos cuantos metros del palacio municipal, existen cibercafés, incluso, que son verdaderos lugares de prostitución?

No se trata de estigmatizar algún sector de la sociedad, pero entonces, qué necesidad existe de disfrazar un lugar de encuentros sexuales como un cibercafé, al cual, turistas o incluso niños que desconocen la zona, pueden acceder con la intención de revisar su correo electrónico y en su lugar, ser testigos de alguna escena de índole sexual.

Tal vez se debe a que en estos disfraces han encontrado el escudo perfecto ante las autoridades, ya que la Dirección de Fiscalización, en su reglamento, señala que no se puede clausurar un negocio por este tipo de faltas si el comercio no fue sorprendido en el acto mismo. En pocas palabras, aunque tenga todas las evidencias de que en determinado lugar existen prácticas de prostitución o encuentros sexuales, si no se atrapan a los infractores “con las manos en la masa”, no se puede clausurar el negocio.

Este es precisamente uno de los puntos que de acuerdo con regidores del Ayuntamiento, se buscará modificar para darle las herramientas necesarias a Fiscalización para poder controlar y ser más estricto con los negocios que incurran en prácticas consideradas como faltas en el Bando de Policía y Buen Gobierno de Benito Juárez.

Pero no es necesario sólo dotar de herramientas a la autoridad, sino como ciudadanos  colaborar al no fomentar este tipo de delitos, ya que para que exista oferta debe haber demanda. Tal parece que en Cancún, la tentación de lo prohibido ha dado nacimiento a problemas, que poco a poco, se han arraigado cada vez más en el denominado centro de la ciudad, convirtiendo los “espacios familiares” en un mito urbano.

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