19 de Julio de 2018

Opinión

#LadyProfeco, ven, clausúrame otra vez

Si el gobierno, en efecto, está detrás de estos pseudomaestros y pseudoestudiantes, tristemente les salió el tiro por la culata.

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Pues que la hija del director de Profeco hizo un pancho que combina a las ladys de Polanco con El Nini Verde, pero para ganarse la etiqueta de #LadyProfeco recurrió a las formas más primigenias del influyentismo para mandar clausurar un restaurante con toda la fuerza de la institución solo porque no le asignaron la mesa que ella, hipstérica, deseaba.

Fue tan puntual la reacción institucional, que parece que el doctor Narro busca a la #LadyProfecto, @AndyBenitezz, para que clausure la toma de Rectoría. Y si resulta como debe, también la usaría Ángel Aguirre para calmar al magisterio en éxtasis.

Sí, sobre todo antes de que se propalen ciertas líneas de pensamiento que plantean que tanto las protestas, bloqueos y tomas de los maestros en Guerrero y Rectoría de la UNAM son en lo fundamental un montaje como los de la García Luna, pero sin francesas. Es decir, que de alguna manera las fuerzas federales han alimentado e infiltrado a los indignados de la patria para desprestigiar —dados los formatos en que se han manifestado de manera tan serena y morigerada— a cualquier forma de protesta habida y por haber.

De entrada sostener tal tesis parecería una forma de solicitud para que lo mayextros y los encapuchados, que tienen el sentido del humor en niveles muy stalinistas, te arrojen amablemente a los confines de algún gulag. Sin embargo no parece tan descabellado imaginar un conciliábulo telenovelero para formar un espectáculo terrorífico de las luchas sociales para desprestigiarlas desde la lógica de La rosa de Guadalupe y Lo que callamos los rebeldes sin pausa; y, de paso, forjar una cortina de humo para que se olviden las verdaderas urgencias de la educación en México, que van más allá de reinstalar a cinco alumnos corridos del CCH Naucalpan.

Sin embargo, esa idea tiene fallas. Si el gobierno, en efecto, está detrás de estos pseudomaestros y pseudoestudiantes, tristemente les salió el tiro por la culata, porque queda en calidad de pseudoautoridades. Sobre todo porque las buenas conciencias han terminado por señalar a las autoridades al no responder conforme a derecho, adicionado con el vitamínico monopolio de la violencia.

Es decir, de qué habría servido a los gobiernos armar tal concertacesión, si sus supuestos afanes por mostrarse conciliadores, comprensivos y plurales, ante su fanaticada los hacen ver omisos y consentidores de impunes. ¿Cuánto cobrará #LadyProfeco para clausurar a esta gente? 

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