20 de Septiembre de 2018

Opinión

Las calles y nuestra educación

La educación vial permite el desarrollo de conocimientos, hábitos y actitudes en relación con las normas y señales.

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Nuestras autoridades en materia de tránsito y vialidad, tanto estatales como municipales, se esfuerzan en procurar la gestión de un espacio vial seguro, actitud que no se ve complementada por el comportamiento de los usuarios de nuestras vialidades, conductores o peatones, que en contados casos respetan los señalamientos de los reglamentos en la materia, manifestando con ello una falta de educación y respeto hacia los demás, ya que pareciera que todos quieren ser los primeros y más rápidos.

La educación vial  permite el desarrollo de conocimientos, hábitos y actitudes en relación con las normas y señales que regulan el tránsito vehicular y el de las personas que circulan por las calles y sus aceras; es un proceso permanente que permite a todos los habitantes de una ciudad tener un comportamiento adecuado, seguro y fluido, en las situaciones en las que se puedan ver envueltos, ya sea como peatones, pasajeros o conductores de cualquier vehículo.

Es un proceso encaminado a crear una cultura en torno al uso del espacio vial y debería formar parte de la educación formal en todas las escuelas, insertándose en las materias relacionadas con las ciencias sociales y naturales, y en la educación física, con el propósito de que niños y jóvenes adquieran los conocimientos y la experiencia apropiada, tomen conciencia de su responsabilidad en este importante aspecto de la vida social y contribuyan activamente en la mejora de las condiciones de seguridad de nuestros espacios viales.

Debe cubrir temas como la difusión de la importancia de colaborar en la conservación y buen uso de la infraestructura vial; la capacitación para dar respuesta con un espíritu crítico al bombardeo de la publicidad, que incita a usar determinado vehículo y de determinada forma; y que todos conozcan y evalúen por qué, dónde y quiénes sufren los accidentes, para que, a partir de esos conocimientos, puedan influir en su ámbito social y familiar, fomentando actitudes de conciencia ciudadana, desarrollando hábitos y capacidades de observación visual y auditiva, el aprendizaje de las normas que regulan el espacio vial y el completo conocimiento y significado de todos los elementos que integran y equipan el espacio vial. ¿Comenzamos?

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