20 de Julio de 2018

Opinión

León+Toro=Tigre

Aún se desconoce quiénes son los hombres del billete que se sumaron al rey del 'tirabuzón', Fernando Valenzuela, para comprar a los Tigres de Quintana Roo.

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Algo pocas veces visto, posiblemente ni en algún zoológico nacional o internacional, que un león -de origen- dome a decenas de tigres.

Pues, sí, en efecto, algo así sucedió y nada menos que en las atribuladas tierras de Quintana Roo (mejor dicho “Cantina Roo”), donde el crimen organizado y el “desmother” imperan desde hace sexenios, fruto de las negligentes administraciones gubernamentales que abrieron polémica desde el famoso “Chueco” Mario Villanueva Madrid y que culminó con Roberto Borge Angulo, apenas el año pasado.

Pero sin hablar directamente de política partidista, la referencia entre felinos se debe a que Fernando “El Toro” Valenzuela, aquel bárbaro lanzador que empezó su carrera en 1979 con los Leones de Yucatán, siendo Novato del Año en esa misma temporada en la Liga Mexicana de Beisbol, y cuya trayectoria en Grandes Ligas es de miles –quizá millones- conocida, se alió con un grupo empresarial y compró a los Tigres radicados en Quintana Roo, nada más ni nada menos que la segunda escuadra con más títulos, después de los conocidos Diablos Rojos del México.

Ah, caray, también podría decirse que un “burel” será el principal mandamás de los felinos turísticos, o al menos quien dé la cara, sea como sea. En un principio se habló de que la esposa del ex lanzador de los Dodgers de Los Angeles, Linda Margarita Burgos Metri, fungiría como presidenta. Quién sabe, pero de que Valenzuela Anguamea regresa a la pelota nacional por la puerta grande, ¡a huech!

En realidad, todavía se desconoce quiénes son los hombres del billete que se sumaron al rey del lanzamiento de “tirabuzón” en esta aventura deportiva, ciertamente arriesgada, en tiempos en que la economía del país está entre azul y buenas noches, tendiente a la depresión por causa descarada –culparían las autoridades presidenciales, sin reconocer sus propios errores y demás corruptelas- del “pelos de elote malix”, Donald Trump, y sus políticas desquiciantes y a un mes de asumir el encargo del país yanqui, pero deben tener los suficientes varos para aguantar la próxima temporada de la LMB.

De Carlos Peralta Quintero, ahora ex dueño de los Tigres e hijo del fundador del club capitalino, Alejo Peralta, se ha dicho de todo: desde que hizo un berrinche por el número ilimitado de peloteros pochos (mexico-norteamericanos) en los equipos; por consiguiente, la escasa participación que tendrán los peloteros nacionales y novatos; y hasta que el actual gobierno de Carlos Joaquín le redujo el subsidio, aunque se lo mantuvo al Atlante de balompié de ascenso. Una incógnita todavía.

PRIMERA CAIDA.- Lo importante es que, por el momento, la cohesión en la LMB se mantiene (con alfileres) y el liderazgo del presidente de la misma, el yuca Plinio Escalante, queda más o menos intacto.

SEGUNDA CAIDA.- Fernando Valenzuela, un legendario ex león, podrá darse el lujo de enseñarles a los lanzadores –de su propiedad- el exitoso “tirabuzón”.

TERCERA CAIDA.- Quién lo diría. Una cruza de león con toro domando tigrillos. ¡Plop! 

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