13 de Diciembre de 2017

Opinión

Liderazgo

El liderazgo está latente en muchas personas, es una especie de energía potencial que para funcionar necesita de capacidad y decisión.

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Creo que el liderazgo es el resultado de la suma de dos elementos importantes: un conjunto de cualidades del ser humano, y una opción o decisión personal comprometida con un objetivo.

Quien cumple con esta condición es un líder. El liderazgo está latente en muchas personas, es una especie de energía potencial que para funcionar necesita de capacidad y decisión.

Un líder sano es aquel que persigue fines nobles a través de medios honestos, es positivo, promueve el desarrollo y la superación de los demás tanto espiritual como materialmente, conduce, dirige, indica el rumbo. El líder que no es sano persigue fines obscuros valiéndose de medios erróneos, ve en el ejercicio de su liderazgo un medio de manipulación y control.

El acelerado proceso de progreso tecnológico ha ocasionado un aprecio indiscriminado por las cosas materiales y se refleja en una preocupante situación de vacío espiritual, de falta de vida interior, de confusión, de error, de pérdida de los valores, aun de los más esenciales, y esto es lo peor que puede pasarle a una sociedad, ya que se pierde toda esperanza en el ser humano y se pierde también el sentido de vida, se desprecia la vida, y entonces se consideran normales una serie de errores como la drogadicción, la corrupción, la pornografía, el alcoholismo y el suicidio.

Ante esto, es urgente la necesidad de líderes, pero de líderes sanos, ya que éstos son quienes transforman a la sociedad positivamente y producen su progreso espiritual y material.

Nuestro país enfrenta los graves problemas de la pobreza generalizada y el desempleo, al mismo tiempo que el gran desafío de corto plazo que es elevar la competitividad internacional. Avanzamos hacia una democracia participativa en donde la sociedad interviene directamente en la planeación y ejecución de acciones de beneficio común, pero, por otro lado, somos conformistas y egoístas, acostumbramos esperar que alguien nos resuelva nuestros problemas, lo que ocasiona una actitud individualista que impide el trabajo en equipo. Es necesario asumir nuestro liderazgo para enfrentarlos con éxito.

Para ser líder, hay que querer serlo, querer el fin y querer los medios, ya que éstos suelen ser difíciles, implican mucho esfuerzo, un gran sacrificio y en ocasiones puede ser hasta riesgoso.

El líder tiene una visión y lanza retos, convence a los demás de los beneficios de lograr los objetivos propuestos a costa de cualquier sacrificio.

Debemos aceptar que somos responsables de lo que nos sucede y, por tanto, capacitarnos y formarnos como líderes sanos, buscar la superación personal, la participación en la vida pública, ser propositivos, fomentar el trabajo en equipo y la cultura de calidad.

Todos estamos llamados a ser líderes, y el liderazgo se puede generar en cualquier etapa de la vida, sin embargo debe, intencionalmente, ser provocado desde la infancia. Cuando un joven adopta un liderazgo sano, su impacto es arrollador.

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