18 de Septiembre de 2018

Opinión

Lindas avecillas

'Las Gaviotas' limpian las embarcaciones de los pescadores, quitan el agua, hacen pequeñas reparaciones y dejarlas listas para que, al día siguiente, se vuelvan a la mar.

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Son conocidas como “Las Gaviotas” y su trabajo consiste, precisamente, en “gaviotear”, por el cual obtienen 300 hasta mil pesos diarios.

Es un trabajo eventual, de dos a tres semanas aproximadamente, y nada más se concreta cuando los pescadores se lanzan a la captura del “pepino de mar”, el famoso equinodermo en forma de gusano, de apariencia poco grata, pero que es altamente cotizado en los mercados asiáticos por sus supuestas propiedades afrodisiacas.

Y ahora, en Dzilam de Bravo, mientras más de 500 pescadores andan en busca del “pepino de mar”, también arriban “Las Gaviotas” con su incesante “gaviotear”.

El trabajo de estas mujeres, de diferentes edades, no es fácil. Consiste básicamente en limpiar las embarcaciones de los pescadores, quitarles el agua, hacer pequeñas reparaciones –de ser necesario- y dejarlas listas para que, al día siguiente, se vuelvan a la mar.

Este puerto de Dzilam de Bravo es hogar de cerca de 800 a mil mujeres procedentes de diferentes municipios yucatecos como Dzilam González, Dzidzantún, Buctzotz, Temax, Celestún, Progreso, Sisal y hasta de Campeche.

Las mujeres, de entre 18 y 45 años de edad, llegan para buscar un empleo temporal con el fin de la veda del equinodermo (“pepino de mar”), que consiste en formar grupos para ayudar a descargar el producto de las lanchas, así como sacar el agua que se encuentra dentro y limpiar la embarcación.

Como pago reciben, cada mujer, unos cuatro o cinco “pepinos” que son recolectados en una nevera con hielo y, al tener un peso mayor de los 10 kilos, se ofertan a las empresas y congeladoras para su venta.

El producto es revisado, pesado y pagado al mismo valor que el de los pescadores varones, que es de unos 45 pesos por kilo. A este trabajo que realizan las mujeres se le conoce como “gaviotear”.

PRIMERA CAIDA.- Los pescadores aseguran que las mujeres son de gran ayuda, pues ellos no tienen tiempo de lavar y asear sus naves, pues llegan cansados y se dedican a preparar el producto capturado para la venta. Martín Chac Pech, pescador oriundo de Dzilam de Bravo, asegura que “Las Gaviotas” son mujeres muy trabajadoras “y muy guapas”. “Nos hacen el favor de limpiarnos las lanchas y otras embarcaciones y les pagamos con ‘pepino de mar’ o les damos unos pesos”.

SEGUNDA CAIDA.- Pero también hay “Gaviotas” que corren con mejor suerte. Las más atractivas y audaces sólo tienen que acercarse a las embarcaciones, le dicen uno que otro piropo al pescador y antes de retirarse piden como regalo algunos ejemplares del equinodermo y sin tener que mancharse las manos.

TERCERA CAIDA.- Otras mujeres se aproximan al pescador y con palabras varoniles sacan una propina diciéndoles: “¿Qué onda, cuate, te vas a mochar conmigo para una chelita (cerveza)?”; “y para mí, ¿sí va a haber pepino?”; “regálame un billetito, ya sabes, para cuidar la figura”. De esta manera, las mujeres obtienen, cada una, hasta 100 y 200 pesos, también sin mover más que las caderas.

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