22 de Octubre de 2018

Opinión

'Lo bueno de lo malo es que acaba...'

Deseo dar gracias por la enfermedad, con ella aprendí a ser humilde y comprendí que la oración es la fortaleza.

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“Lo bueno de lo malo, es que acaba. Y lo malo de lo bueno, es que acaba”. Frase de Ana María Rabatté, y viene bien cuando este año se nos va de las manos. Este año que termina nos golpeó con la crisis, el Ébola, los 43 desaparecidos, el terrorismo político y lo que es peor...trataron de destruir nuestras ilusiones. Sin embargo, hay que dar gracias a Dios por todo lo que hemos recibido y dejado de recibir. Lo triste es que somos ingratos, pues no sabemos dar gracias, y se nos olvida que la palabra que más le agrada a Dios es...¡Gracias!.

Ahora que este año 20014 está terminando, quiero dar gracias a Dios por todo lo que nos dio. “Sólo pedimos lo que deseamos, pero Dios nos da lo que necesitamos”. Deseo dar gracias por esos días de Sol, cuando nos cubrió con su amor y sentimos su presencia cuando desfallecíamos ante los problemas cotidianos. Dios nos dio ese Sol para calentar nuestras almas, frías por la falta de amor y resecas por exceso de angustia y depresión.

Deseo dar gracias a Dios, por las noches en las que al calor de su inspiración, salieron de nuestra pluma estas letras plasmadas en artículos, las cuales nos ayudaron a seguir en lucha de ser felices, a pesar de existir personas que nos querían dañar. Pero ese Dios nos dio su fortaleza y nos llenó con su amor, para poder manifestarlo en nuestros seres cercanos y en las personas que Él nos envió para crecer como seres humanos.

Deseo dar gracias este año que termina, por la familia, por mis padres, de ellos aprendí la disciplina y la ternura, ahora están gozando de las bendiciones de Dios. Gracias a mi esposa, este año sentí por medio de su persona el amor encarnado de Dios. Gracias a mis hijos, me hicieron madurar como ser humano en dar amor y aprender a recibir el amor. Por el hermano, por el sobrino, y tantas y tantas personas que me dan tanto sin yo pedirles nada. Doy gracias a Dios por la familia, este año aprendí que la familia es lo más bello del mundo.

Deseo dar gracias por la enfermedad, con ella aprendí a ser humilde y comprendí que la oración es la fortaleza del alma en lograr la sanación. La meditación y la oración me dieron fuerza en luchar contra esa garra que desgarra: la enfermedad. Gracias a estas dolencias, sentimos la mano de Dios en nuestro hombro y aprendimos que no somos nada, y que sólo se logra la felicidad conectando la mente con el Creador.

Quiero dar gracias por las alegrías con las que Dios nos sonrió, y por la penas con las que nos enseñó que somos seres de paso y personas frágiles. Me hizo comprender que la felicidad no está tanto en lo que tenemos sino en lo que disfrutamos. Me mostró que todo lo que tengo es prestado y algún día voy a tener que devolverlo. Que mi única función en este mundo es ser feliz, haciendo felices a los que me rodean. Que debo de disfrutar el momento actual y el minuto presente, porque la vida es un instante fugaz, en este vasto universo.

Y deseo terminar este año dando gracias con esta pequeña oración: “Señor, pongo en tus manos este año nuevo mío. Haz de él lo que tu quieres, para que en él se haga de mi lo que tu deseas. Tú que eres amor, enséñame a amar. Tú que eres la verdad, haz que la busque yo. Tú que eres la vida, ayúdame a vivirla bien. 

Si vas hacer que llegue al fin de este año, déjame terminarlo con un amigo más, un rencor menos y un corazón mejor. Y si es tu voluntad que este año sea el último que me vas a dar, permite que yo deje algo: Una palabra, un ejemplo, una memoria. Y que yo haga que el próximo año nuevo algún hermano mío sea mejor”.

Dr. Roberto Díaz y Díaz

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