19 de Noviembre de 2018

Opinión

Lo mejor y lo peor durante el 2013

Me propongo hacer un breve balance de lo mejor y lo peor en materia cultural durante el año que finaliza en Yucatán.

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Cayendo en el lugar común, a continuación me propongo hacer un breve balance de lo mejor y lo peor en materia cultural durante el año que finaliza en Yucatán. Por razones de espacio me concentraré en los ejes que juzgo los más relevantes.

Filey (Uady)

Lo mejor: que el proyecto de la feria de la lectura estatal tenga continuidad, pues la del 2013 fue su segunda edición consecutiva y la presencia de José Emilio Pacheco, quien recibió la imposición de una medalla en reconocimiento a su trabajo y obra literaria.

Lo peor: que en los dos años de la feria se hayan repetido prácticamente a la mayoría de los invitados, pues no hubo gran novedad en el programa y el escándalo por la fiesta brindada a los escritores invitados en un antro de la ciudad, todo hecho con recursos públicos destinados a la feria que se caracterizó por el derroche y elitismo de los organizadores encabezados por Rafael Morcillo.

Ficmaya (Cultur)

Lo mejor: el hecho de que se haya realizado por primera vez un festival dedicado a la cultura maya y que se haya traído artistas internacionales para ser parte de las actividades.

Lo peor: que la presencia de la cultura maya haya sido mínima y casi ignorada olímpicamente, así como el derroche millonario y la inclusión a regañadientes de artistas y grupos locales.

Mérida Fest (Ayuntamiento)

Lo mejor: que se incluyeran actividades académicas, talleres, arquitectura y gastronomía dentro del programa, tradicionalmente orientado a los espectáculos artísticos.

Lo peor: que los eventos y talleres literarios quedaran fuera, pues aparte de las actividades en torno al poeta argentino Juan Gelman, poco se pudo decir de la literatura en el festival.

Festival Anual de las artes (Sedeculta)

Lo mejor: que se le diera continuidad a las actividades y programas hechos durante la gestión de Renán Guillermo González a pesar de la escasez de recursos heredada del sexenio de Ivonne Ortega Pacheco.

Lo peor: los cambios nulos en el organigrama de Sedeculta, el adeudo a los artistas en materia de honorarios y el estatismo, la desidia y el escaso trato con los agentes culturales por parte de Rául Vela Sosa y sus directivos.

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