22 de Julio de 2018

Opinión

Los desafíos de la Unicaribe

Este jueves comenzó una nueva etapa, la cual exigirá el compromiso inédito de todos los involucrados.

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La polémica en torno al ex rector de la Universidad del Caribe, Arturo Escaip Manzur, debe quedar atrás y dar paso a los retos que enfrentará Tirso Ordaz Coral, quien deberá conducir el destino de la casa de estudios. Son desafíos enormes. Tras diez años de avances, de logros, ya es necesario buscar en serio la consolidación.

Lo primero es procurar la transparencia. El exrector terminó su cuatrienio con acusaciones graves, las que no debe ignorar el nuevo mando; es decir, debe ordenar cuanto antes una investigación minuciosa de lo sucedido con la profundidad que amerita un escándalo conocido más allá de las fronteras de Quintana Roo. Y claro, llegado el momento sancionar con rigor, cueste lo que cueste. Es obligatorio.

Ordaz Coral debe demostrar que fue elegido de manera transparente, sin “amiguismos” de por medio ni una intervención política extra más que la obligatoria del proceso. Despolitizar el mecanismo fue imposible porque las autoridades estatales otorgaron el nombramiento, sin embargo debe demostrarse que fue desarrollada una elección apegada lo más posible a los postulados, a los estatutos. Si fue así, le permitirá actuar con liderazgo y legitimidad, aspectos cuestionados con frecuencia en otros ámbitos de la vida local.

Lo siguiente será fortalecer los canales de comunicación internos; comunicar, pues, hacia el interior primero y después extramuros. Los más de 2 mil 800 alumnos, los 60 maestros de tiempo completo y las decenas de colaboradores exigen, además de transparencia, participar en decisiones inmediatas y proyectos de largo plazo. Ello sin duda fomentará la identidad y el orgullo, fundamentales para actuar comprometidos en una causa compartida. Con identidad, con la camiseta puesta, será más fácil emprender acciones comunes y obtener éxito.

El diálogo con estudiantes es necesario en todos los planteles, no solo universitarios. Como “segunda casa”, y donde también debe darse formación (y no solo información), el sentir de los involucrados orientará los quehaceres en otros rubros además del estrictamente académico. Así sabrán, por ejemplo, que los educandos exigen conservar la proporción numérica adecuada entre ellos y sus docentes para la cómoda impartición de cátedras, más actividades deportivas gratuitas o mayor difusión cultural para el goce de todos, incluidos ciudadanos, quienes son los que aportan recursos mediante el pago de impuestos por ser ésta universidad pública.

Es cuestión de darle forma a un contenido práctico, prepararlos con un enfoque integral para encarar un mundo laboral complicado, ya que hoy imaginan un exterior que dista mucho de lo aprendido en la academia. Teoría y práctica deben ser simultáneas, complementarias, no dimensiones ajenas.

Ser elegido de manera transparente, y actuar en consecuencia, permitirá un manejo adecuado de recursos materiales y económicos provenientes de la Federación y del Gobierno del estado. Tener esa ventaja facilitará terminar las obras de infraestructura inconclusas; fortalecer el área de investigación para estudios serios y completos; apuntalar la excelencia profesional, y en definitiva cumplir las certificaciones nacionales para recuperar el prestigio deteriorado por las denuncias conocidas.

Solo cumplido con firmeza todo lo anterior, podrá pensarse en competir internacionalmente, aspiración que obligará una labor conjunta de autoridades, académicos, estudiantes y consejeros.

Por ahora, la realidad es innegable: la universidad mejor posicionada del estado permanece en crisis.

DESORBITADO…
La Universidad de Quintana Roo también tiene desafíos titánicos. Su rectora, Elina Coral Castilla, ha sido acusada por diversas anomalías, publicadas ya por la prensa. Los universitarios se han quejado por falta de maestros, estafas entre compañeros, intentonas de cerrar licenciaturas, una biblioteca a medias por la que pagan vía colegiatura y otras carencias inadmisibles.
La contadora también tiene tarea.

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