26 de Septiembre de 2018

Opinión

Los odiosos bloqueos carreteros

Hoy se cumplen cinco días el bloqueo a la carretera Chetumal-Cancún en el tramo Felipe Carrillo Puerto...

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Hoy se cumplen cinco días el bloqueo a la carretera Chetumal-Cancún en el tramo Felipe Carrillo Puerto por el movimiento magisterial en el estado. Los docentes aseguran que no habrá marcha atrás si el gobernador no acepta el diálogo directo con ellos. Por un lapso de 4 horas permitieron el paso de vehículos este viernes, pero la fila de transportes de carga era de 6 kilómetros.

Para llegar a donde se encuentra el retén de los maestros hay que caminar de la salida de Felipe Carrillo Puerto aproximadamente seis kilómetros, toda vez que en el carril que lleva al norte del estado se encuentran cientos de transportistas y vehículos varados por el bloqueo magisterial

Por quienes legítimamente prefieran detenerse a contemplar el punto de partida de otros, haciéndolo punto de estadía propio. Pero incluso éstos registran un recorrido ominoso. Tienen la oportunidad de atorar los caminos. Pueden disfrutar la altivez recién barnizada con la estrategia del día y su picardía, al lucirse maquillada por el antagonismo de una estéril lucha.

Tampoco ha faltado lo tragicómico e insólito, como los “maestros” encapuchados y enmascarados que bloquearon la carretera Chetumal-Carrillo Puerto-Cancún, de conexión del sur con el norte del Estado, circuidos en su macho para atorar el flujo vehicular que a pesar de la desgraciada actitud, se inutilizó por completo la insensatez, porque prohíbe el tráfico vehicular de terceros y el paro inminente de ese camino para la movilidad en sus distintas vertientes, de trabajo, turismo, enfermedad o de cualquier otra necesidad de traslado.

Y los maestros en pie de lucha magisterial inmersos en el inamovible atasco carretero semeja un monstruoso e insensato actuar de semejante visión antagónica, ridícula y deplorable, que sólo se tiene en las mentes retrógradas, además del absurdo, hay la injusticia de que se sacrifique el bien común por tratar que sea de reconocimiento para los fines aviesos de una evidente minoría.

Una larga batería de vehículos sustraídos en un desastre armado por los maestros, con regocijo para ellos y necios al ver sufrir a terceros en atroz tormento que causa la inmovilidad desesperante. Los quintanarroenses tienen muchas virtudes, como la esplendidez de recibir y de conducirse con la mayor libertad, en este suelo tan bello cuan prodigioso, a un sinfín de inmigrantes e igualmente, como a todos, propios y visitantes en su libre andar por el Estado. 

Sustraer la propiedad de los mexicanos, que no de los maestros, que se allegan con una idea bastante ominosa, porque a los despistados no les parece un problema, no en vano piensan y sienten que la lucha que tienen les atañe a todos, pero el caso es de quienes no toman en cuenta los acuerdos cuando se les escucha en diálogos, los que devuelven rotos, por sordos o inconexos, pero están harto equivocados, porque el abandonar las aulas y a miles de educandos, sí es una tremenda aberración.

De suyo, de seguir en el bloqueo carretero, es perjudicial para sus prácticas de lucha, que aparte de ser tenidos por inconstitucionales, lo cual ya es una gran calamidad social, ello se traduce en pérdida de la economía de terceros, como pueden ser las de trabajo, pero es que además de molestar a otros, con la llegada a destiempo a su destino.

 Ponen en peligro a los demás, lo que suele acarrear responsabilidad civil y hasta penal, y aun a ellos mismos, porque para cuidarse es mejor el no estar al margen de la ley e incluso hay el riesgo de desalojo por la fuerza policial federal, esto enhebra la inconciencia de arriesgar a los propios y a los demás, que nada tienen que ver, e implica un defecto de la inteligencia porque agudiza el coraje social por la afectación a terceros.

Y más si son influidos por la muy enervante intromisión extraña en combinación de vándalos y de prácticas anarquistas embozados de maestros y mentores con la inconciencia del hábito de la terquedad.

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