17 de Enero de 2018

Opinión

¿Madero o Moreno Valle?

Al presidente del PAN le echan en cara su relación con el gobernador de Puebla. Se dice que caro le ha salido el apoyo de éste para reelegirse.

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El siempre polémico Juan José Rodríguez Prats, tabasqueño/chiapaneco, ha lanzado fuertes y severos cargos al gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, a partir del testimonio de Juan Carlos Mondragón, exdirigente local del PAN, respecto a los modos “priistas” del mandatario en la relación con el PAN y la imposición de candidatos.

También se ha criticado recientemente al gobernador por la llamada ley bala, una disposición que autoriza en ciertos supuestos que policías usen armas de fuego frente a manifestantes.

A Gustavo Madero le echan en cara su relación con el gobernador Moreno Valle. Se dice que caro le ha salido el apoyo de éste para reelegirse.

El dicho de los malquerientes del mandatario, como es el caso de Rodríguez Prats, es que desde ahora existe el compromiso de Madero de apoyarlo en su legítima pero incierta pretensión de ser el candidato presidencial del PAN en 2018.

Tan cuestionables los modos del gobernador como los del dirigente. Ninguno tiene exclusividad en las malas artes y compañías.

Madero pudo lograr que en la Constitución se inscribiera el centralismo a partir de la discutible tesis de que los gobernadores son el problema principal de la democracia.

Para matar al chango se quemó el bosque y para ello se despojó a los estados de su soberanía para legislar y operar en materia electoral y de partidos políticos.

Por lo pronto lo que sí queda claro es que Madero se reeligió con el apoyo ilegítimo de sus gobernadores, con la excepción del de Guanajuato, Miguel Márquez, quien operó a favor de Cordero.

Moreno Valle ha podido lidiar bien con la adversidad. Su principal promotora, Elba Esther Gordillo, ha quedado anulada. La debacle de Oceanografía, favorecida con obra pública y presuntamente vinculada con el financiamiento de su campaña a gobernador, también se le volvió amenaza.

Su malquerencia contra Enrique Peña Nieto no le ha afectado, incluso es de los gobernadores favorecidos con decisiones federales. El problema de Moreno Valle es su estilo de gobernar. El despotismo lo lleva a excesos frente a todo y todos. La intolerancia es la divisa. Eficaz e implacable en el uso del poder. Muda de alianzas con facilidad.

Se ha entendido bien con Madero. La cuestión no advertida y que no entiende Rodríguez Prats es que ambos van por lo mismo. Madero tiene candidato presidencial, pero no es Moreno Valle, sino él mismo.

El tiempo no favorece a ninguno de los dos. De hecho tiene mejores perspectivas Ricardo Anaya, prospecto idóneo para ganar, primero, la dirigencia y, después, la candidatura presidencial. Es un perfil ganador, fresco y con prestigio.

Querétaro no es opción para él; allí ya está apuntado el senador Francisco Domínguez, quien la tiene difícil si el candidato del PRI es Roberto Loyola, el presidente municipal de Querétaro. La duda es si políticos desgastados por los excesos con el poder como Madero o Moreno Valle lo dejarán pasar o si continuarán en lo suyo.

Madero ha mostrado habilidad y pragmatismo como ningún otro dirigente. Al igual que Jesús Zambrano, ha embonado bien con el reformismo de Peña Nieto. Ambos se han llevado buena tajada, con la diferencia de que Madero ha tenido mayor claridad estratégica y ha cambiado las reglas electorales a la medida del PAN.

La afectación de los partidos pequeños fue su diseño, error básico de PRD y PRI dejarla pasar. También el esquema centralista y el antipriismo del INE.

El PAN no tiene adversario que no sea el PRD o el PRI. El PRD tiene que lidiar con Andrés Manuel López Obrador y su partido. A diferencia del PRD, el PAN tiene muchas opciones para 2018, dos damas de excelencia como Josefina Vázquez Mota o Margarita Zavala o el mismo Ricardo Anaya, Madero, Moreno Valle, Guillermo Padrés y senadores como Gil Zuart, Cordero o Javier Lozano.

Moreno Valle tuvo la visión de construir un camino cómodo hacia su propia sucesión. En 2016 habrá de elegirse un minigobernador, la mejor circunstancia para evitar un sucesor incómodo.

Con buenos, malos y muy malos expedientes tiene bajo control el estado y un incidente en el que un menor falleció ayer sábado por lesiones de una bala de goma en una acción policíaca, parece ser el inicio de su debacle. Un gobernador que entiende de poder.

Su fortaleza es también su debilidad, precisamente porque su gobierno tiene sustento en el despotismo y la intolerancia.

Sin embargo, su mayor problema no es el saldo de su gobierno; en su pretensión presidencial su mayor fragilidad es que no es hombre de partido, tampoco de lealtades.

Cuenta con apoyos importantes en un sector de los llamados poderes fácticos, el mediático ¿Le dejarán pasar en el PAN? Difícilmente, como bien lo anticipa el reclamo de Juan José Rodríguez Prats, quien con calculada e inteligente malicia muestra la condición del PAN si Moreno Valle fuera Presidente.

Así, el poblano ve no solo como se aleja su sueño presidencial, sino perder el poder en 2016.

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