15 de Noviembre de 2018

Opinión

Mafias universitarias

Grupos actúan como verdaderas organizaciones delincuenciales con la finalidad de mantener el control administrativo.

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Las universidades del sur de Quintana Roo están secuestradas por grupúsculos de poder que actúan como verdaderas organizaciones delincuenciales con la finalidad de mantener el control administrativo y, por supuesto, presupuestal de sus respectivas casas de estudio, donde el común denominador ha sido una drástica caída en la calidad académica ofrecida perjudicando a miles de jóvenes que apuestan su futuro en sus aulas.

En la Universidad de Quintana Roo (Uqroo), catalogada por algunos como la “máxima casa de estudios del estado”, los efectos nocivos de estas mafias que aglutina docentes y administrativos por igual se han visto reducidos gracias a las habilidades políticas del actual Rector, Ángel Rivero Palomo, quien logró imponer orden en el caos que recibió de su antecesora, Elina Coral Castillo, periodo aciago para la Uqroo en el que esa confraternidad de académicos de oscuros intereses hicieron de las suyas con toda libertad.

Pero la mafia de la Uqroo, que lo mismo ha provocado renuncias de destacados profesores que conflictos con el alumnado, no ha desaparecido, sino que permanece expectante esperando una oportunidad para renacer, aunque hasta el momento el Rector ha sabido navegar con presteza en esas aguas turbulentas.

No es así en la Universidad Intercultural Maya (Uimqroo), con sede en el municipio de José María Morelos, donde una contundente queja ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (Cdheqroo) presentada por el ex Rector Francisco Rosado May, destapó una olla de nauseabundas irregularidades que involucran a altos mandos de dicha institución.

Rosado May, connotado académico que también fue Rector de la Uqroo con resultados aceptables, acusó ser víctima de discriminación y hostigamiento por parte del actual Rector, José Ángel Arjona Carrasco, y de sus “aliados”, el director académico Ildefonso Palemón Hernández Silva , el director administrativo Lino Gómez, y el jefe de recursos humanos, Tomás Tek, que están haciendo todo lo posible por echarlo de la Uimqroo.

Y en la joven Universidad Politécnica de Bacalar (UPB), el secuestro de la institución corre a cargo de su propia rectora, Manuela Laguna Coral, quien sigue manteniendo una política de puertas y oídos cerrados ante la infinidad de problemas que aquejan a ese centro educativo.

La situación de las Universidades es un foco rojo para la Secretaría de Educación y Cultura, que debe ser atendido de inmediato por el bien de los miles de jóvenes quintanarroenses que allí forjan sus carreras.

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