21 de Septiembre de 2018

Opinión

Mal primer tercio

Apenas ha pasado el primer tercio de la administración de Renán Barrera y el Ayuntamiento de Mérida muestra claros síntomas de agotamiento y descontrol administrativo.

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Algo sucede con las administraciones de Mérida, sea por falta de recursos, sea por agotamiento y desinterés de sus gobernantes, o quizá por interés de aprovechar las últimas oportunidades para hacer negocios, que al final la ineficiencia y la falta de control administrativo pueden verse a simple vista por la situación caótica de los servicios de recoja de basura, las deficiencias en el alumbrado público y la proliferación de baches.

Servicios que los ciudadanos de la capital del Estado tenemos en alta estima, cuyo descuido, según opinión de quienes  analizan las cuestiones electorales,  ha propiciado que el partido que la gobierna pierda las elecciones.

Tan es así que el actual alcalde Renán Barrera, sin mayores pretensiones, basó completamente su campaña política ofreciendo solucionar esos problemas básicos, “heredados de la anterior administración”.

Pero dicen que los políticos, como los peces, por la boca mueren, pues apenas ha pasado el primer tercio de su administración y el Ayuntamiento de Mérida muestra claros síntomas de agotamiento y descontrol administrativo, donde cada funcionario parece seguir una estrategia propia, ajena a la del alcalde, como indica la información contradictoria que circula, lo que  da la impresión, cuando niega que existan problemas que requieren de su atención, de que el alcalde no está enterado de nada.

Así, ante la visible acumulación de basura en las puertas de las casas, sobre todo en las colonias del sur, oriente y poniente de la ciudad, por el adeudo del Ayuntamiento a la compañía recolectora Servilimpia, simplemente niega que exista deuda alguna y por lo tanto que haya algún problema, lo que para los ciudadanos sólo significa que no está en condiciones de solucionar el inconveniente.

En cuanto a la falta de mantenimiento de las calles, el excesivo malestar de los transeúntes por la multiplicación de los baches propició que entrara al quite el gobierno del Estado, con recursos propios, para remodelar las principales arterias y construir nuevas vialidades.

Pero el asunto que más agua le hace al edil es su programa “bandera” de las luminarias, pues habiendo sustituido completamente las instaladas por ABC Leasing por unas que adquirió directamente, sin la licitación de Ley, la situación no mejora, toda vez que, como se ha documentado plenamente, poco más del 10% de las lámparas “nuevas” permanecen apagadas, lo que fortalece el argumento de la empresa demandada sobre la falta de mantenimiento de la red eléctrica.

Y la razón  de que no ha entregado al Contencioso Administrativo los recibos por consumo del alumbrado público radica en que efectivamente las lámparas que desmanteló ahorraban el 35% de electricidad. Para colmo, el apoderado municipal, que presentó la demanda contra la administración anterior, fue detenido en una situación éticamente reprobable y fulminantemente cesado.

Y todavía faltan dos tercios.

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