19 de Noviembre de 2018

Opinión

Maldición en la bahía

El Museo del Mestizaje no se libró de los vicios de siempre y su inauguración fue aplazada para una fecha indeterminada.

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Programada su apertura para diciembre reciente, el Museo del Mestizaje que se construyó en la bahía de Chetumal a partir de las ruinas de la “megaescultura” no se libró de los vicios de siempre y su inauguración fue aplazada para una fecha indeterminada por el titular de la Secretaría de Infraestructura y Transporte, Jorge Portilla Manica.

Pues sí, una vez más la rimbombante obra que consumió una nueva inversión de 100 millones de pesos de dinero público adicional a los 154 millones destinados por los gobernadores Joaquín Hendricks Díaz y Félix González Canto.

En 2014 el ex gobernador Roberto Borge Angulo anunció su “rescate” con el proyecto de edificar un museo utilizando el dañado esqueleto de la estructura, y la obra arrancó en toda forma en octubre de 2015. La pretensión de Roberto Borge era inaugurar el nuevo Museo del Mestizaje antes de su salida del gobierno.

Desde la Sintra, en ese entonces a cargo de Fernando Escamilla Carrillo, se otorgó un apetitoso contrato de 100 millones de pesos a la constructora regiomontana Romsega, la cual a pesar de haber cobrado ya el total de la obra no cumplió con la fecha de entrega.

La irresponsabilidad de la constructora arrastró al actual secretario de Infraestructura, el también constructor Jorge Portilla Manica, quien prometió que el Museo estaría listo antes de finalizar el 2016, para después tragarse sus palabras y atrasar indefinidamente la apertura del sitio tan atractivo a golpe de vista.

La constructora no pudo entregar la obra porque no se instaló el elevador que dará acceso al mirador del Museo del Mestizaje; al parecer los materiales que usó la constructora no pasaron las pruebas de seguridad de la empresa que colocaría el ascensor. Adicionalmente se han detectado filtraciones y otros vicios en la construcción.

¿Dónde estaban los inspectores de la Sintra durante el proceso de construcción? ¿Por qué se dieron cuenta de los errores cuando la obra estaba a punto de ser entregada y gracias a que otra empresa evidenció los problemas de seguridad?

Esas interrogantes tendrán que ser contestadas por Jorge Portilla, quien fue franco al declarar que “no hay para cuando” abra sus puertas el Museo del Mestizaje.

Como megaescultura o Museo del Mestizaje, esta obra de la capital del estado soporta una maldición que se ha prolongado por 13 años, y el reloj sigue si marcha con muy malos augurios.

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