Malos, maletas

Es decepcionante que Leones de Yucatán, una escuadra que cambió de “domador”, que se reforzó hasta donde fue posible, con contrataciones muy importantes, no encuentre su zona de batear y de lanzar.

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Entre decepciones y desagradables sorpresas, los hechos transcurrieron. En concreto, el deporte y la “polaca” se han llevado las noticias en estos días más recientes. Veamos, amables lectores.

PRIMERA CAIDA.- La “fiera” escuadra de los Leones de Yucatán, emblema deportivo de la entidad en la rama de los batazos y pelotazos, no ha resultado nada “fiera”. De sus seis primeros encuentros de la también recién inaugurada Liga Mexicana de Verano apenas han ganado uno, a los Guerreros de Oaxaca, el pasado martes, con un apretado marcador de 2x1. Ojalá que cuando usted lea este rollito, mínimo los “mixitos” hayan podido dar un segundo zarpazo.

Ciertamente, es decepcionante que una escuadra que cambió de “domador”, que se reforzó hasta donde fue posible, con contrataciones muy importantes (el segunda base Carlos Valencia, por ejemplo) y con amplias expectativas de estar entre los equipos potenciales a ser campeón no encuentre su zona de batear y de lanzar.

Algo es cierto: los nuevos peloteros, en su mayoría, jugaban en la Zona Norte donde, para comenzar, el clima es totalmente diferente al de Yucatán. Mientras en estas fechas el calor ronda los 40 grados o más, en tierras norteñas el frío es dominante. Por lógica, los nuevos jugadores de los Leones están que se derriten. Necesario es recordar que la pretemporada se efectuó a miles de kilómetros de nuestra entidad, con otras condiciones climáticas.

Ojalá que sólo sea un pésimo comienzo y que, en algunas jornadas más, los melenudos comiencen a devorar a sus enemigos. Lo que menos se espera es una decepción, aunque hasta el momento son más malos que los “flojesores” de la sección 22 de Oaxaca.

SEGUNDA CAIDA.- En otro caso, qué desagradable fue conocer que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, entonces dirigente del PRI en el Distrito Federal, no era más que un cerdito lleno de lujuria y que, presumiblemente, dirigía una red de prostitución de chamacas que, además, figuraban en la nómina del tricolor.

El siniestro tipejo, el cual tiene el descaro de autocalificarse como muy “carita” (sí, claro, carita de Porky, con perdón del legendario personaje de las caricaturas), estuvo durante 17 años sirviéndose con la cuchara grande. Para consolidar su poder amenazó, golpeó, desalojó, extorsionó y, quién sabe desde cuándo, prostituyó a damitas que, por si fuera poco, tuvieron que encamarse con él, so riesgo de ser convertidas en cochinita pibil. Pero el PRI fue cómplice de todos los excesos del calenturiento chanchito. Ahora ni lo reconoce. Mínimo que lo exhiba en un caldero.

TERCERA CAIDA.- Y por lo que toca a la “grilla” estatal, resulta que el diputado federal del PRD por Yucatán, Alejandro Cuevas Mena, parece que ha salido como un completo “bistequero”. En la nómina perredista local tiene registrada a casi toda su familia, sólo le hace falta poner a su mascota preferida como “aviadora”. El tipo es un total fantasma en el ambiente de la política estatal, aun siendo él de estatus federal. Muchos pensaron que era mejor persona. Qué pena.

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