17 de Diciembre de 2018

Opinión

Marinerismos yucatecos (1)

Cuando abarrotamos nuestros estantes; jalamos agua de pozo; acarreamos agua en un balde, o fletamos un medio de transporte, estamos utilizando palabras marineras.

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Durante el periodo colonial, en especial a través de las relaciones comerciales de los puertos de Sisal, Campeche y Progreso con la isla de Cuba, un conjunto de términos náuticos, usados por los marineros, se acomodaron semánticamente a las circunstancias de la región.

Al llegar a tierra firme, los términos ampliaron sus significados técnicos y comenzaron a emplearse en otros ámbitos.

Este fenómeno léxico-semántico es propio de todo el español americano. Además de los marinerismos ya conocidos como encallar, cayuco, estibar, aboyar, bandazo, boyar, crujía, bandear, guindar, desguindar, halar, hondearse, maromas, plomada, soga, tarraya, trincar, virar, etc. existen otros muy particulares en la región.

Cuando abarrotamos nuestros estantes; jalamos agua de pozo; acarreamos agua en un balde, o fletamos un medio de transporte, estamos utilizando palabras marineras. También tienen este origen el verbo alistar la ropa, amarrar una soga, guindar o desguindar la hamaca, trincar al toro, etc. todas expresiones empleadas en la península.

El verbo abarrotar, por ejemplo, es una voz que se usaba mucho en la región costeña del sureste de México principalmente hablando de comestibles: abarrotar el pescado, es decir acaparar, monopolizar.

La interjección ¡jala!, se deriva originalmente de “halar” (tirar de un cabo, de una lona o de un remo en el acto de bogar): Anda, apresúrate, vamos, arranca. “Jala marinero, jala, que es cherna”. En Yucatán, jalar agua es arriar o sacar agua de pozo.

Hay palabras como alijo, derivada del verbo “aligerar” (aliviar o hacer menos pesada la carga de una embarcación). Barca pequeña o chalán de fondo plano empleada en viajes de ida y vuelta a los barcos que, por su calado, fondean lejos de los puertos yucatecos para descargar o cargar tales navíos.

Se le daba también el nombre de remolcador en particular a los alijos que llevan personas para embarcarse en naves de gran calado que no atracan a los muelles. Por extensión, se dice “chalán” a un ayudante de un albañil, un mecánico, etc.

Bandear procede de “navegar junto a tierra”; “cruzar un río de una banda a otra”, de donde deriva bandearse, expresión usada para salir airoso “a flote”, de cualquier actividad, específicamente en cuestiones de ganarse el sustento diario; mantenerse apenas en una situación de statu quo económico y social: “Pobre Chela se las está bandeando con muchos sacrificios”.

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