10 de Diciembre de 2018

Opinión

Marinerismos yucatecos (2)

Otros son estibar (distribuir convenientemente en un buque los pesos) y que es poner objetos en estiba, uno sobre otro.

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Además de los marinerismos ya conocidos como navegar, arrumbar, embarcarse, escollar, braza, panga, etc.), en la península yucateca se usan otros términos como “amarrar”, originalmente empleado para atar y asegurar por medio de cuerdas, maromas o cadenas un buque en el puerto o en cualquier fondeadero. Es, también, un verbo usado para construir una casa de palmas y se debe a que, en efecto, casi toda vivienda maya se afirma a fuerza de atar con bejucos sus diversos componentes. Se usa coloquialmente como casarse y/o convivir maritalmente. Como adjetivo, “amarrado” es asegurado y se usa sobre todo para los negocios: “El negocio ya está amarrado”.

Otros son estibar (distribuir convenientemente en un buque los pesos) y que es poner objetos en estiba, uno sobre otro. Estibar y escorar son palabras metidas a funciones de tierra adentro, son marinerismos parecidos, sólo que estibar implica acomodar las cosas sin tanto orden o intención: “Estos platos no los quiero estibados, por favor, escóramelos bien”. Escorar deriva de escora (cada uno de los puntales que sostienen los costados de un buque en construcción).

El verbo embromar (molestar, fastidiar, causar daño) deriva de “broma”, un molusco lamelibranquio marino de aspecto vermiforme; su especie más conocida es el Teredo navalis. Es xilófago, taladra la madera sumergida y digiere la celulosa gracias a una glándula llamada deshayes causando graves daños en las embarcaciones navales de madera. Por extensión, embromada es cosa importuna y molesta: “Es una embromada no poder salir con esta lluvia”. Embromado es enfermo, estar mal físicamente: “Amaneció muy embromada, no se le pasa la tos”. También es estar mal económicamente: “La pobre de Juanita está muy embromada”. Cuando alguien embroma a otro se trata de molestarlo, de fastidiarlo: “¡Ya no estés embromando a tu hermanito!”.

Corchar, por trenzar hilos para hacer cordeles o sogas, es otro verbo de origen marino y se usó mucho en Yucatán por haber sido productor de fibras susceptibles de ser corchadas.

Y, por último, picar(se) es un verbo pronominal “formarse o agitarse pequeño oleaje en la superficie del mar a causa del viento”: “El mar está picado”. Pero también “picado” tiene la acepción de quedar “con ganas de tomar más licor”.

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