21 de Septiembre de 2018

Opinión

Más allá de los tacones y las pelucas

Recuerdo a un pequeño que llamó mi atención por sus enormes ojos y su capacidad para expresarse, años después volví a encontrarme con esos ojos, pero ahora estaban en el cuerpo de una mujer.

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Cuando era maestra de teatro para niños, tuve la enorme fortuna de compartir algunos de los temores y alegrías de mis pequeños alumnos. Conservo como un particular tesoro los recuerdos de esos tiempos y las veces que me abrieron su corazón para contarme sus miedos o su historia familiar. Los padres de familia no imaginan que un niño puede describir su entorno familiar con una simple frase.

Recuerdo a un pequeño que llamó mi atención por sus enormes ojos, su capacidad para expresarse a través de sus dibujos y una sensibilidad especial que le permitía desenvolverse muy bien en los juegos teatrales.

Años después volví a encontrarme con esos ojos, pero ahora estaban en el cuerpo de una mujer. Fue grato recordar aquellos tiempos, que aunque no eran del todo fáciles para mi alumno, fueron tiempos donde descubrió su pasión por el arte. El, que ahora es ella y ha cambiado su nombre a Muñeca Aguilar, compartió su historia conmigo: 

“El cambio no fue tardado, entré al mundo del cabaret, empecé a maquillarme y dejarme el cabello largo. El rechazo únicamente fue de mi madre, por lo demás nadie me rechazó. Ni la familia, ni la abuela ni los tíos. Me defino como una chica amable, noble y gentil.  En mi hay humildad e inteligencia. Pero soy muy impulsiva, a veces muy aguerrida. Mérida me parece una ciudad poco amable, parece que todavía no hay tolerancia ni aceptación hacia la gente gay,  más que a los gays,  hacia la gente transgénero como yo. Siempre sentí  atracción por el arte. Si  hubiera tenido la oportunidad de estudiar hubiera estudiado historia del arte o literatura. Las opciones de trabajo son limitadísimas, o trabajas en bares o eres costurera, estilista o prostituta.  Es muy difícil encontrar un empleo digno para cualquier ser humano. Cuento con las mismas características, funciones e inteligencia para trabajar en una oficina; como periodista o en el ámbito político. No puedo ponerme a pelear con la sociedad,  necesito  gente que me ayude a interactuar  para  conocer personas y desarrollarme lo mejor posible como ser humano, como transgénero. Colaborar con “Murmurante  Teatro” es una experiencia grata, me dio muchísimo gusto que me invitaran, pues siento que es un espacio que, no siendo teatral,  me acerca al teatro que también es uno de mis sueños”.

Agradezco a Muñeca su libertad, encuentro al niño que conocí, ni el  rubor en sus mejillas ni el labial le hacen otra, al menos no a mis ojos que aprendieron a mirar más allá de los tacones  y las pelucas.

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