26 de Septiembre de 2018

Opinión

Más del anecdotario vial

Es inaceptable número de fallecimientos por atropellamiento, con una estructura vial obsoleta y sin un reglamento coercitivo adecuado para ir educando a base de infracciones y detenciones, sin distingos.

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Como comentaba la semana pasada, transitar por los espacios viales de la ciudad permite generar un interminable conjunto de anécdotas de todo tipo; por ejemplo, el pasado lunes transitaba por el Periférico a 90 kilómetros por hora, que es la velocidad máxima permitida en esa vía, y el vehículo que venía detrás de mí estuvo, en el tramo de la Facultad de Ingeniería hasta la Universidad Marista, pitándome groseramente y encendiéndome las luces altas para que lo dejara pasar, hasta que vio que adelante había una patrulla y entonces bajó la velocidad y se cambió de carril; esto me ha sucedido unas doce veces y eso que uso poco el Periférico.

Ese mismo día por la mañana pasé, como casi a diario, por la incorporación de la calle 60 hacia circuito colonias, en donde hay un amplio paso peatonal que invariablemente es invadido por los vehículos que quieren acceder al Circuito pero tienen que hacer alto porque el Circuito tiene el semáforo en verde; en más de una ocasión he visto que en ese momento la gente que quiere cruzar lo tiene que hacer exponiéndose, porque el paso peatonal está bloqueado, y cuando las personas le llaman la atención a los conductores reciben de respuesta comentarios burlones o insultos; y es porque los guiadores creen que la calle es de ellos. 

El gran problema es la falta de educación vial de la gran mayoría de los conductores que creen que todo lo que hagan, si no les pasa nada, está bien hecho; lo cierto es que vivimos en un entorno vial en el que no existe equipamiento para facilitar el recorrido y la seguridad de los peatones y los ciclistas; en el caso de los motociclistas su mayor problema es la falta de educación vial y su creencia de que la moto puede hacer todos los cambios y giros que se les ocurran y circular a la velocidad que les de la gana; así vemos a motociclistas ir a más de 80 kilómetros por hora en calles secundarias, los vemos pasarse los semáforos en rojo con toda tranquilidad, tratando siempre de ser los primeros.

Lo cierto es que somos una ciudad con increíbles accidentes de tránsito, con un inaceptable número de fallecimientos por atropellamiento, con una estructura vial obsoleta y sin un reglamento coercitivo adecuado para ir educando a base de infracciones y detenciones, sin distingos.

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