23 de Octubre de 2018

Opinión

Más de lo mismo en el Congreso

Durante la malograda XIV Legislatura, que sin duda pasará a la historia como una de las más criticadas por su servilismo ante el Poder Ejecutivo...

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Durante la malograda XIV Legislatura, que sin duda pasará a la historia como una de las más criticadas por su servilismo ante el Poder Ejecutivo, la gran mayoría de los supuestos representantes del pueblo le voltearon la espalda de una manera mezquina, para proteger los intereses del entonces grupo político que propició la quiebra financiera de Quintana Roo.

Recordemos las manifestaciones populares de entonces, sobre todo una de ellas que terminó en represión, lo que aunado a la determinación de sesionar en un hotel de lujo en la Riviera Maya para aprobar el paquete de impunidad, terminó siendo la puntilla para una legislatura cuyo lugar está ya en el basurero de la historia estatal.

Sin embargo, a escasos meses de haber iniciado la gestión de la actual XV Legislatura, la opinión pública comienza a compararla con la anterior, entre otros motivos por los excesos de algunos de sus diputados, significando esto un insulto para la mayoría de los quintanarroenses quienes viven en condiciones de pobreza, mientras los flamantes “legisladores” se dan la gran vida.

De manera puntual algunos medios de comunicación han dado a conocer que los integrantes de la actual legislatura reciben todo tipo de prebendas y canonjías, al grado de que tienen entre sus prestaciones un monto de 20 mil pesos mensuales para gastos de gasolina, rentas en fraccionamientos de lujo y para adquirir vehículos caros, “dignos de su investidura”.

Los principales beneficiarios son diputados del PAN y del PRD, que nunca antes habían disfrutado las mieles del poder, casi siempre en manos de los priistas, razón por la que ahora se sirven con la cuchara grande, contraviniendo sus propios postulados partidistas y volteándole la espalda a sus militantes. 

Esto demuestra que la descomposición moral no tiene una sola herencia política, antes eran los priistas (lo siguen siendo), verde ecologistas y demás personajes repudiados por el pueblo los que a expensas del sufrimiento de quienes los eligieron, vivieron como auténticos sultanes.

Recientemente nos enteramos de una demanda pública que realizó la dueña de un lavadero de coches de Chetumal en contra del presidente estatal y diputado del PRI, Raymundo King de la Rosa, debido a que no le ha querido pagar más de 41 mil pesos por lavarle su vehículo e incluso su yate de lujo que este personaje ostentaba cuando le sonreía la vida y sentía que disfrutaría del poder toda la vida.

Este es un ejemplo más de la mezquindad de los políticos quintanarroenses que se supone representan al pueblo pobre y necesitado, pero que en realidad lo repudian porque se atreven a exigirles que cumplan sus promesas de campaña que casi siempre se quedan en simples palabras huecas.

Estos políticos con pies de barro deben tomar en cuenta que los ciudadanos tienen memoria, que mañana, cuando se acabe la actual legislatura, volverán a su realidad de antes, sin vehículos de lujo ni casas caras, pero eso sí, con el repudio de los quintanarroenses que ilusamente creyeron que ellos representarían un cambio verdadero pero resultaron ser más de lo mismo.

Y de nuevo, buscarán congraciarse con los ciudadanos como si nada hubiera pasado, creyendo que podrán engañar a todos todo el tiempo; sin embargo el pueblo ha despertado de su largo letargo y los pondrá en el lugar que les corresponde: el olvido.

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