20 de Septiembre de 2018

Opinión

Muerte de un burócrata

En el caso meridano y específicamente en el rubro artístico, el burocratismo se ve reflejado en las quejas de numerosos artistas y gestores culturales.

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Hace poco una serie de situaciones experimentadas en el ámbito de las instituciones culturales me recordaron la película cubana “Muerte de un burócrata”, magistral sátira de la burocracia de la isla posterior a la revolución y que fuera dirigida en 1966 por Tomás Gutiérrez Alea, representante de aquel movimiento llamado “Nuevo Cine Latinoamericano”, que propugnaba por hacer un cine alejado de lo realizado en Estados Unidos y en Europa, más preocupado por la temática social y política que por la estética cinematográfica.

Grosso modo, la trama del filme gira en torno a las complicaciones que experimenta el protagonista como resultado de tratar de hacer un trámite en apariencia sencillo, que por cuestiones burocráticas termina enredándose hasta ocasionar un desastre de proporciones mayores.

En el caso meridano y específicamente en el rubro artístico, el burocratismo se ve reflejado en las quejas de numerosos artistas y gestores culturales, pues a pesar de pedir cita en la Sedeculta y realizar todas las gestiones posibles, el Dr. Raúl Vela Sosa, secretario de dicha institución, se rehúsa a dar audiencia y entrevistas (me consta, pues cuando fue nombrado lo invité a mi espacio televisivo para hablar de sus políticas culturales y a seis meses de su gestión no se ha logrado ningún avance).

El alejamiento de este funcionario de la comunidad artística comienza a resultar inexplicable, pues uno podría pensar que proviniendo del ámbito académico lo primero que haría sería insertarse en el ambiente cultural, mas ha sido todo lo contrario. Los creadores piden cita, hacen antesala, más no son recibidos.

Aunado a esto, la reciente aplicación del Acuerdo SAF 02, que establece los ingresos por aprovechamientos y productos en materia de cultura y artes que se cobrarán en el estado de Yucatán en el ejercicio fiscal 2013 ha generado malestar entre la comunidad.

A este respecto me referiré en el futuro, pues las consecuencias apenas comienzan a hacerse notar.

Entre tanto, dado el burocratismo imperante en la Sedeculta, recomiendo a artistas y creadores no desgastarse pidiendo audiencia, pues seguro el secretario -si es inteligente y sensible- no tardará en acercarse a los profesionales de la cultura, ya que él los necesita más a ustedes que ustedes a aquél, pues el mundo no necesita la burocracia, pero sí necesita al arte y los artistas.

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