22 de Octubre de 2018

Opinión

Mujeres y niñas primero

La igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en el Ejército, Fuerza Aérea y Armada es evidente en su sistema educativo.

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Mérida acogió el lunes y martes pasados el encuentro internacional Mujeres en la Economía del Conocimiento y la Innovación, que sirvió para reiterar las demandas de la cacareada equidad de género: mayor oportunidad de educación y de empleo a las mujeres. También se conmemoró el centenario del Primer Congreso Feminista en México, que se realizó en Mérida, y se dijo que la igualdad de género sigue siendo un tema de lucha social.

La secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, puso el énfasis en esa minicumbre femenina al destacar que en este siglo las mujeres son la vanguardia del cambio social, nos recordó que “el hombre y la mujer somos iguales en capacidad, talento, en derechos” y que esto no implica darles a ellas un trato especial, sino corregir lo que llamó un “error histórico”.

No vimos entre las asistentes a representantes de mujeres que han abierto brecha en sectores donde, hasta el siglo pasado, estaban muy rezagadas: las fuerzas armadas, un campo laboral eminentemente masculino pero que ha sido punta de lanza para avanzar hacia la igualdad sustantiva entre hombre y mujeres. 

Sí, porque en el Ejército saben los soldados (ellas y ellos) que lo diferente no es desigual; que son iguales, no más, no menos; que lo que los une es más fuerte que las diferencias, y que en igualdad trabajan juntos para servir al país.

Esa igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en el Ejército, Fuerza Aérea y Armada es evidente en su sistema educativo, donde las escuelas militares y navales han abierto a ellas sus aulas para las carreras de mando.

Recordemos que hace algunos años se graduó la primera piloto aviador del Colegio del Aire; existen ahora más mujeres paracaidistas; jovencitas ya cursan estudios para ser ingenieras militares; la Marina tiene Guardiamarinas del Cuerpo General, que muy pronto serán comandantes de sus buques. Bienvenido, pues, ese cambio que permita evitar la frase “mujeres y niñas primero”, porque ya no necesitarán de ese trato especial.

Anexo “1”

Ellas toman el mando

A propósito del tema, en mis Acaecimientos del 12 de julio de 2013 “La Primera Almirante”, escribí:

La historia consigna como primera almirante de la historia a doña Isabel Barreto “Adelantada De Las Islas Salomón”, nacida en Pontevedra, España, a mediados del siglo XVI. En 1596 arribó con sus naves a Manila, Filipinas. Ganó fama de mujer caprichosa y no le temblaba la mano para ejecutar a cualquiera de la tripulación que pusiera en duda su mando.
Como vemos, la mujer subió a los puentes de mando de los buques hace varios siglos, sin embargo no deja de llamar la atención el que a principios de este mes, Venezuela nombrara por primera vez en su historia a una mujer con el grado de Almirante como ministra de Defensa.

Se trata de Carmen Meléndez, ascendida el año pasado al más alto rango de la jerarquía naval por el ahora fallecido mandatario Hugo Chávez, siendo así la primera mujer venezolana en alcanzar la cúspide del almirantazgo.

Esta mujer, que rompió esquemas en la Armada, superó obstáculos en un mundo predominantemente masculino; la que sabe comandar un barco, dice que ingresó en la carrera militar porque “quería ir para la playa”.

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