22 de Septiembre de 2018

Opinión

Mujeres ‘venteras’ del mercado de Felipe Carrillo Puerto

Alrededor de 36 mujeres monolingües de las comunidades mayas...

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Alrededor de 36 mujeres monolingües de las comunidades mayas de Señor, Tihosuco, Yaxley, Tusik, Tixcacal Guardia, desde hace 30 años vienen a vender los productos que cultivan ellas y sus parejas en la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto. Ellas no pueden acceder a los locales internos del mercado porque es imposible que puedan pagar lo que valen, lo que las ha llevado por muchos años a extender sus productos sobre unas cajas casi al ras del suelo por los pasillos principales en las entradas al inmueble; aun así pagan al administrador del centro de abasto popular 10 pesos diarios. 

Abelia Santos Tuz, de 54 años de edad, hace siete años que viene desde Yaxley a vender sus productos pagando 80 pesos de pasaje ida y vuelta, vendiendo ibes, calabazas, chile molido, pepita molida, dulce de yuca, chile habanero, tamarindo, frijol, miel, rábanos, cilantro, achiote, hojas de plátano para tamales, masa, entre otros productos que su marido Jorge Cauich, de 54 años y de oficio campesino produce; la pareja tiene tres hijos y una hija, el mayor cursa el sexto semestre en el Tecnológico Superior de Felipe Carrillo Puerto, otro va en el Cbtis, y dos más en la secundaria.

Eulogia Poot Poot, de 61 años, viaja diario de Tihosuco pagando 80 pesos de pasaje, tuvo 10 hijos y solo dependen de ella tres: uno que estudia en bachilleres y dos en Conalep, hace siete años que vende sentada en un pequeño banco de madera, casi al ras del suelo los productos que produce, y paga 10 pesos diarios a la administración del mercado.

Susana Poot, de 38 años, viene de Tusik y tiene cinco hijos, uno en la secundaria, dos en la primaria y los dos más chicos se quedan en su casa. Paga 40 pesos de pasaje y vende también lo que producen en su pequeña parcela. De la comunidad de Señor viene Julia Balam, de 54 años; ella se ubica en otra de las entradas del mercado, sentada en una jardinera paga 10 pesos diarios al administrador del mercado.

Estas son cuatro mujeres de las muchas indígenas mayas que tienen deseos de trabajar apoyadas por sus parejas para sacar adelante a sus hijos, como lo están haciendo, solo que el sistema les niega la oportunidad de permitirles un lugar digno. Sus luchas no han cesado, pues en múltiples ocasiones las han amenazado con quitarlas de los pasillos por que les dicen que dan mala imagen, las amenazan con desalojarlas con la policía, y a todo eso han logrado dar la batalla y que les construyeran con pésimo e inoperante diseño arquitectónico un espacio en la parte de atrás y más escondida del mercado para que vendan sus productos.

Algunos han pugnado por establecer y consolidar un “Mercado Maya”, espacio digno y permanente de promoción y venta de los diferentes productos naturales, procesados y culturales que se generan en las comunidades mayas aledañas. Dicha propuesta tiene el propósito de contribuir a resolver la carencia de espacios dignos para la venta de productos comunitarios mayas, además de ser un atractivo turístico cultural a ofertar a los visitantes y compradores locales; en tal espacio se daría a conocer mucho de la cultura maya viva de la zona centro y contribuir de esta manera a sensibilizar a los diferentes sectores sociales, sobre el vinculo valor e importancia que tienen los habitantes de la zona maya, con la naturaleza, historia y cultura que los alienta a un desarrollo sustentable y con identidad.

La implementación de una iniciativa de esta naturaleza, representa sin duda una valiosa oportunidad para que los diferentes actores sociales comunitarios y urbanos se involucren en el desarrollo de propuestas propias en donde la cultura maya manifestada en la diversidad de productos comunitarios, sea un valor a ofertar a los consumidores locales, al turismo nacional e internacional que nos visita, y sea al mismo tiempo el motor para la generación de recursos que incentiven el avance social y combate a la extrema pobreza.

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