22 de Septiembre de 2018

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El alcalde Renán Barrera Concha quiere alumbrar su camino hacia Palacio de Gobierno con el cambio del luminarias del alumbrado público, pero ¡cuidado: los focos puede fundirse!

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En los primeros meses de 2011, en el despacho de la alcaldesa Angélica Araujo, el  tesorero Carlos Bastarrachea Lara dialogaba con su amiga de las bondades de cambiar todas las luminarias de la ciudad.

Este proyecto tenía el respaldo absoluto del Ing. Pedro Espadas, quien para entonces era uno de los personajes que más influían en las decisiones  de Araujo Lara. El tesorero explicaba que se podían cambiar todas las lámparas de Mérida bajo un esquema de arrendamiento y para convencer a los meridanos se les podía decir que se ahorrarían muchos recursos.

Algunos funcionarios y regidores se sintieron muy incómodos, ya que sabían que el plan podría traerles problemas, pues Carlos Bastarrachea no era muy claro en los asuntos financieros y para nadie era un secreto cómo negociaba con los proveedores.

Fueron días de discusiones internas entre los integrantes del Cabildo, ya que en esos momentos en el PRI se estaba construyendo  la candidatura al gobierno del Estado.

A Angélica Araujo la convencen y le encarga el proyecto de las luminarias chinas a Carlos Bastarrachea para que realizara el andamiaje financiero con las instituciones bancarias. Era tal la desesperación por sacar adelante este proyecto que incluso en la adquisición de las lámparas se pasaron por alto algunas especificaciones.

El director de Servicios Públicos Municipales, Ermilo Barrera Jure, quien era el encargado de vigilar que el futuro alumbrado público cumpliera las normas mexicanas en iluminación, pasó por alto especificaciones técnicas.

La norma que no cuidaron es que de poste a poste no debe quedar ningún lugar a obscuras, las lámparas chinas dejan huecos obscuros -a esto se le llama efecto cebra-, y aquí hubo dolo, ya que los funcionarios sabían que las lámparas no eran las adecuadas y la empresa ABC Leasing sabía que las lámparas chinas no eran las adecuadas, ya que son para el exterior de casas o parques, pero no para calles, y para colmo de males la CFE pide la norma de certificación Fide y las lámparas que compró Angélica Araujo no tienen esas características.

Si Angélica trepó lámparas creyendo que esto la llevaría al gobierno del estado  fracasó, el alcalde panista de Mérida Renán Barrera cree que bajar las  lámparas lo puede llevar a Palacio de Gobierno, pero cuidado con las formas, ya que si no resulta como lo ha planeado Renán y pierde el conflicto mercantil y judicial puede darle un revés a sus aspiraciones.

El hecho es que hay un litigio y no hay que dejar de ver que ABC Leasing es socia del banco Santander. No es con un proveedor de lámparas que se enfrenta el Ayuntamiento, sino con un banco internacional al que no están cumpliendo con lo estipulado en el convenio.

Si el alcalde gana este litigio va a demostrar que tiene razón en todo lo que estaba diciendo y lo puede llevar a la gubernatura. Que gane la empresa y que el Ayuntamiento pague todo puede ser una derrota para Barrera Concha. No hay que perder de vista que las luminarias no las baja la empresa que las vendió, sino el ayuntamiento.

El Ayuntamiento va a tener que almacenar y cuidar las lámparas, porque si pierde el litigio las tiene que devolver en buenas condiciones y pagar todo lo atrasado.

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