22 de Mayo de 2018

Opinión

Nelson Mandela y 'Las batallas en el desierto'

La novelista Valeria Luiselli, tuvo su primer encuentro a los 12 años con Madiba, asegura que 'sus ojos grises y serenos se parecían un poco a los de los recién nacidos'.

Compartir en Facebook Nelson Mandela y 'Las batallas en el desierto'Compartir en Twiiter Nelson Mandela y 'Las batallas en el desierto'

Cassio Luiselli fue el primer embajador mexicano en la Sudáfrica de Mandela; ayer le contó a mi compañero Alejandro Domínguez de sus conversaciones con el presidente, de cómo le pedía que le contara de Pancho Villa y de su alegría porque se hubieran establecido negociaciones con el EZLN. Cassio llegó a Pretoria con sus hijas.

Valeria no tenía ni 12 años. La hoy novelista, autora de Los Ingrávidos y La historia de mis dientes, escribió hace unos años estos párrafos en Letras Libres sobre su vida en Sudáfrica.   

“Los ojos grises y serenos de Madiba se parecían un poco a los de los recién nacidos. Lo conocí una tarde, algunos meses después de llegar a Pretoria. Mi padre me vistió de china poblana y me mandó con un chofer a la residencia presidencial. Había otros niños ahí, con sus trajes típicos —era uno de esos eventos de embajada que, de no haber sido porque se trataba de Nelson Mandela, habría sido tortuoso—. Sentado con nosotros en el suelo de su estancia, Madiba nos dio una charla sobre su vida y nos pidió que le contáramos de la nuestra. Recuerdo poco y mal lo que dijo —habló de su infancia en el Transkei, de sus conversaciones con las cucarachas en los periodos de confinamiento solitario en la cárcel, del ANC, de su relación con la figura de Gandhi—, pero recuerdo bien el pasmo que producía en nosotros. Aunque ninguno tenía más de doce años, todos sabíamos que estábamos ante alguien que había cambiado el mundo.

“Volví a ver a Mandela en un concierto de Pavarotti que organizó la embajada italiana unos meses más tarde. Estaba sentado en primera fila, junto con sus dos hijas. Me planté frente a él antes de que empezara el concierto y le pregunté si se acordaba de mí, yo era la mexicana que había ido a su casa, le dije. Claro, respondió, tú eres la que quiere ser doctora. No, le dije, yo ya siempre voy a ser prosista. Entonces, contestó, tienes que leer mucho. ¿Usted, señor presidente Madiba, ya leyó Las batallas en el desierto? Todavía no”. (Letras Libres, junio 2010. http://goo.gl/PQHtpX).

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios