21 de Octubre de 2018

Opinión

No estamos hechos para sufrir

Te sugiero y prescribo -cual receta médica- que todos los días busques la manera de estimular a ese cuerpo enfermo, con generosas dosis de endorfinas.

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¿Cuántas veces no has escuchado que hacer ejercicio o besar a la persona a quien amas son elementos que prolongan nuestra vida? Pues déjame decirte que no hay nada más cercano a la realidad; te explicaré el porqué de tal afirmación. 

En nuestro cuerpo existen sustancias, cual químicos naturales y semejantes a la morfina,  que estimulan centros del placer en el cerebro,  me refiero a las endorfinas, cuyo descubrimiento se remonta al año de 1975. Desde entonces sabemos más sobre felicidad, afecto, tristeza o agresividad, lo que hace al ser humano y específicamente a nuestra pareja tan especial y enigmática.

Hasta ahora no es ninguna novedad lo dictado, ya que desde la primera mitad del siglo XX se han realizado investigaciones  que confirman la existencia de zonas cerebrales de placer o dolor, que se activan a través de impulsos nerviosos y hormonas, de modo que fenómenos tan distintos como amor, odio, euforia, melancolía, deseo sexual, apetencia por el alcohol, agresividad y sumisión son resultado de la actividad en alguna conexión (sinapsis) de la compleja red de neuronas en la masa encefálica.

Abundando en el tema, hasta hoy  se han descrito tres familias de endorfinas: encefalinas, dinorfinas y ß-endorfina. El último grupo es el de más importancia clínica, debido a su gran potencial analgésico (su producción es mayor cuando sufrimos dolor).

Esto nos explica porqué aquellos individuos genéticamente determinados para producir bajas cantidades de hormonas del bienestar están más expuestos al desarrollo de alcoholismo y otras adicciones, es decir, presentan mayor inestabilidad en sus emociones y se enfrentan con más dificultad a sus problemas.

Por otro lado, el estrés sostenido provoca disminución de los niveles de endorfinas, lo que genera mayor inestabilidad emocional y debilidad ante el desarrollo de adicciones. Luego entonces, la pregunta sería: ¿qué actitudes o satisfactores favorecen a liberar esas hormonas o sustancias medicinales?

Tenemos a la leche materna, y  las caricias, besos, abrazos y  relaciones sexuales, entre muchos aceleradores para la descarga de feromonas (hormonas que aumentan el atractivo sexual), que nos llevarán a eliminar dolores, insomnio, estrés o depresión.

Con base en lo anterior, te sugiero y prescribo -cual receta médica- que todos los días busques la manera de estimular a ese cuerpo enfermo, con generosas dosis de endorfinas. Haz lo imposible por eliminar achaques y noches en vela; vive hoy y siempre feliz, no estamos hechos para sufrir.

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