24 de Septiembre de 2018

Opinión

No están a la altura de Carlos Joaquín

El equipo que acompaña a todo gobernante debe estar a la altura de las exigencias, desde su primer minuto en el poder...

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El equipo que acompaña a todo gobernante debe estar a la altura de las exigencias, desde su primer minuto en el poder. Aquí no cabe el cálculo egoísta y mucho menos las agendas personales de quienes desprecian con toda su alma las posiciones que les asignó el caudillo, valorando perfiles y explorando potenciales en periodos de máxima tensión que derrumban al más sólido, en apariencia.

Si el gobernador Carlos Joaquín González es el líder indiscutible por su proeza olímpica – triturar al priismo fue misión imposible para panistas y perredistas–, su equipo tiene que seguirle el ritmo sin extraviarse en tareas de escaso provecho y hasta ociosas. Porque gran parte del gabinete está en zona de descenso, hablando en términos futboleros.

Carlos Joaquín cumplió este martes su primer mes en la silla embrujada que altera personalidades o que las muestra sin maquillaje. El gobernador acumula una trayectoria política que garantiza destreza en su accionar, con esa sensibilidad que debe acompañar a todo gobernante, ya que con un bostezo puede decidir el destino de miles de familias.

Gran parte de su gabinete tiene que hacer un alto en el camino para replantear comportamientos y planes de trabajo, y tienen que comprender que las metidas de pata tienen efectos devastadores porque miles de manos permanecen activas ante los teclados, haciendo viral el tropiezo más discreto.

Fluyen reportes de mandos que desde su tanque de guerra humillan por deporte en áreas como la Oficialía Mayor, precipitando la jubilación de empleadas tan imprescindibles que huyen de ambientes repletos de ponzoña y malas vibras.

Carlos Joaquín encabeza una carrera con obstáculos, tanto previsibles como repentinos. Su equipo tiene que mantener el ritmo, eludiendo la ruta de la autocomplacencia y guardando bajo llave conductas de pavorreales que pisotean a los indefensos sin más escudo que su trabajo, no siempre bien remunerado.

El gobernador tendrá a estas alturas un balance del equipo que lo acompaña en su delicada travesía en terreno minado y resbaladizo. Esperemos que su destreza sea secundada por aquellos que han sido tan deficientes en el primer mes de una administración obligada al triunfo en todas las líneas.

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