24 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Nubarrones en el Pacto por México?

El PRI requiere de aliados en el Congreso para tramitar las reformas estructurales pendientes y muchas otras posibles propuestas legislativas

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El PRI requiere de aliados en el Congreso para tramitar las reformas estructurales pendientes y muchas otras posibles propuestas legislativas. Y es que los ciudadanos de este país seguimos negándole al Ejecutivo la mayoría parlamentaria que necesitaría para impulsar descansadamente cualquier iniciativa suya: cuando votamos, elegimos a un presidente pero al mismo tiempo lo dejamos atado de manos, a merced de fuerzas opositoras tan obstruccionistas como desleales. Y, miren ustedes, no es siquiera un signo de estos tiempos de alternancia en el poder sino que el propio Ernesto Zedillo, el último de los jerarcas del satanizado antiguo régimen, tuvo ya que enfrentar la tosca negativa de los representantes del PAN cuando el hombre intentó llevar a cabo una reforma del sector eléctrico. Esto, por lo visto, no es cosa de principios de doctrina o de pretendidas ideologías sino simplemente de estorbar, lleves los colores que lleves, al que tienes enfrente cuando abrigas la menor sospecha de que una propuesta suya pudiera otorgarle un beneficio político. De los provechos de la nación mexicana, desde luego, ni hablamos.

Y, bueno, tras el pernicioso estancamiento que hemos vivido a lo largo de los últimos dos sexenios, pareciera ahora que las cosas han comenzado a moverse bajo el signo de ese Pacto por México al que convocó el actual presidente de la Republica y que suscribieron, en un primer momento, los principales actores políticos. Resulta, sin embargo, que algunas voces discordantes comienzan a sonar ya en las filas de uno de los partido signatarios: para ciertos miembros del PRD, la adhesión al antedicho pacto no es otra cosa que una subordinación a Enrique Peña Nieto, algo así como un indigno acto de vasallaje que será muy seguramente denunciado, y repudiado, por el sector más intransigente de la militancia cuando se lleve a cabo su próximo Congreso Nacional (que, por cierto, no tiene todavía fecha de celebración). O sea, que esto va para largo y que lo que en su momento pareció ser una muy reconfortante muestra de apertura de la izquierda hacia posturas más negociadoras (dejaban, nuestros presuntos progresistas, de decir no a todo), se disuelve para retomar las desalentadoras tonalidades de la politiquería local.

Alejandro Sánchez, secretario general del PRD, ha dicho lo siguiente en una entrevista: el PRI pretende “dar cuentas de vidrio por lingotes de oro con la firma del Pacto por México”, con lo cual nos está avisando a todos que su partido va a vender muy caro su amor. Y, bueno, esperemos que en las siguientes semanas no aparezcan por ahí otros cobradores de facturas. Me estoy refiriendo, con perdón, a los posibles inconformes de un PAN en desbandada que muy flaco favor le harían a México si vuelven a las andadas como en tiempos del doctor Zedillo.
 

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