16 de Octubre de 2018

Opinión

Nuestra agresiva cultura vial

Debemos transitar de la “ley de la selva”, donde quien manda es el que se cree más fuerte y hábil.

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Siguiendo con nuestra temática de la semana pasada, es urgente que los meridanos cambiemos nuestra transgresora cultura vial, es decir, debemos evolucionar hacia un buen comportamiento de las personas y su actitud de respeto a la normativa de tránsito en el marco de un nuevo modelo de relación y convivencia social en el espacio vial de todos.

Debemos transitar de la “ley de la selva”, donde quien manda es el que se cree más fuerte y hábil, a un modelo de convivencia que armonice y permita la coexistencia de los aspectos culturales, sociales y jurídicos, de todos quienes compartimos las calles de Mérida.

Hoy día este mar revuelto que son nuestras calles tiene un comportamiento desafortunadamente generalizado, con pensamientos como: esos eventos catastróficos sólo le pueden ocurrir a los demás; yo nunca me tengo la culpa de nada; las normas están hechas para los demás, que no saben comportarse; la inseguridad de nuestras calles nos obliga a no respetar los señalamientos y los semáforos; si violo las leyes y reglamentos lo hago para tener ventaja sobre quienes manejan mal; la seguridad no aumenta si cumplo al 100% las normas viales; los demás no merecen mi respeto y reconocimiento de sus derechos, si no saben manejar, el respeto lo merecemos nosotros; manejar agresivamente no es ser violento; los que manejan lento son unos idiotas y quienes nos rebasan son unos locos suicidas; siempre que he sido detenido me han dado la razón; cualquier infracción se puede “arreglar” sin problemas; si me sancionan es que tienen algo contra mí.

Todo este escenario define la necesidad de trabajar progresivamente en un serio programa de cultura vial que permita eliminar este terrible flagelo que cada día produce más muertes y enormes costos; en más del 80% de los accidentes viales se conducía con exceso de velocidad y en más o menos la mitad de los casos había incidencia del consumo de alcohol; se dice que los accidentes viales son la segunda causa de orfandad.

Pareciera que la forma de reducir y hasta eliminar este problema es la aplicación de la ley, pero complementariamente lo también indispensable es educar permanentemente al usuario de las vialidades, a todos, desde peatones hasta automovilistas.

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