22 de Septiembre de 2018

Opinión

Nuestra educación vial

Ejercer nuestra responsabilidad social como propietarios de un vehículo está relacionado tanto con la sociedad como con el medio ambiente.

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El amplio reportaje sobre las escuelas de manejo que existen en nuestra ciudad, presentado en nuestro periódico en días pasados, no hace más que incrementar las dudas sobre sus servicios en pro de un espacio vial seguro, ya que cada día son más los conductores que no conocen de manera integral los señalamientos del reglamento vigente en la materia, condición que se refleja en el número y características de los accidentes viales en la ciudad y el Estado. ¿Algún conductor sabrá cuáles son los límites de velocidad?

La semana pasada comentaba cómo todos podemos colaborar en el combate al calentamiento global, condición que ni remotamente se inserta en la mente de los propietarios de cualquier vehículo motorizado, pero cómo esperar esto si ni siquiera están enterados de cómo conducir; me impresiona ver algunos comerciales de automóviles en los que el conductor y sus acompañantes van cantando y cerrando los ojos: bonita propaganda; mientras que otros dicen que no venden autos sino emociones.

Lo cierto es que si todos nos hubiéramos responsabilizado de nuestro entorno y de nuestros vehículos ¿habríamos llegado a estas condiciones? ¿Estamos conscientes de la necesidad de dar el correcto mantenimiento a nuestro auto o moto? Ejercer nuestra responsabilidad social como propietarios de un vehículo está relacionado tanto con la sociedad como con el medio ambiente. Hoy debemos tener muy claro que debemos conducir sin afectar a terceros, no sólo manteniendo nuestros vehículos en condiciones óptimas para el ambiente, sino respetando las señales de tránsito, las líneas para peatones, dejando libres las esquinas señaladas como paso preferente para personas con discapacidad y dejar de lado muchos otros comportamientos que demuestran que la mayoría piensa poco en las personas y en su entorno. 

¿Y qué necesitamos?: una buena educación vial, enmarcada en nuestra responsabilidad social integral. Recordemos una frase de Mandela: “La educación es el arma más poderosa que tenemos para cambiar al mundo”.

Por eso es vital la buena educación vial, lo que conlleva la necesidad de verdaderamente certificar las escuelas de manejo y las formas de validar las capacidades de quienes toman (¿y aprueban?) los cursos que imparten.

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