15 de Diciembre de 2017

Opinión

Nuevetrusas

El reciente libro de Rigel Solís Rodríguez impreso en Barcelona por Ediciones Oblicuas, fue presentado el sábado en el Centro Cultural La Caverna. Se perfila como un escritor cáustico y profundamente crítico.

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Leo, con entusiasmo, Nuevetrusas, reciente libro de Rigel Solís Rodríguez impreso en Barcelona por Ediciones Oblicuas, presentado el sábado en el Centro Cultural La Caverna, que sigue a la publicación de Cuentos de Sexo, Drogas y Rock and Roll y Debrayes Culturosos del Kaskep, crónica de la vida cultural a pelo de la contracultura, en los que se perfila un escritor cáustico y profundamente crítico. 

Es inevitable dejar que el mismo Rigel se presente: “Yucateco que algunas veces quisiera ser chilango y otras de plano finlandés. Escritor oportunista, sin oficio ni formación. Fotógrafo mediocre y frustrado. Punk reprimido, metalero gótico de corazón y póser pretensioso. Ingeniero industrial, archivista de sueños rurales y mercenario de proyectos incorrectos. Jedi master, berserker, politeísta, Grouchomarxista y Lennonista. Wagneriano, Beatlémano y Americanista. Quijotesco, Shakespeareano y Bunburysta. Halagador de arte, tábano ponzoñoso y hierba que da comezón”.

Salvo algunos terminajos “underground”, el resto no requiere aclaración, pero sí insistir en la carga tremendamente crítica de la autoparodia y acaso en esa referencia velada a su quehacer en proyectos redentores de los marginados habitantes del “ruro”, que subraya lo mal que muchas veces se hacen las cosas en México. Y a lo de “Americanista”, que se debe lamentablemente al  equipo de futbol -aunque el personaje de su nuevo libro “sabe que sólo culeros le van al América”- y no a los especialistas en temas del Nuevo Mundo.

En Nuevetrusas, la pluma de Rigel Solís se asienta con dominio; una minuciosa escritura que da soporte al lenguaje coloquial y a veces sicalíptico, que logra “meternos” en los personajes de manera natural y auténtica. El ojo crítico del narrador y las expresiones de su alter ego, el Nuevetrusas, nos dejan claro que estamos ante un escritor capaz de hacer creíble lo inverosímil.

La lectura es gozosa, aunque rebasará a más de uno, sobre todo a quienes han logrado adormecer más de la cuenta los rescoldos de su oculta alma patana en la que abrigamos nuestro sentido de la rebelión y lo ponemos a salvo de los comportamientos “políticamente correctos”.

Todo ocurre casualmente en Yucatán, bajo una feliz estratagema literaria: una historia dentro de la historia. Nuevetrusas, licenciado en administración que en una oficina de gobierno “hace trabajo intelectual y es muy metódico y en ocasiones tan siniestro que mastica sus ideas mientras anola una Tutsi Chupa Pop sin mascarla para nada”, salvado de toda cursilería por un resentimiento a veces hilarante, recorre lugares y consume café, rumiando el amor perdido y el inalcanzable y distrayéndose concupiscente, mientras lee un libro de cuentos de un tal Kepsson Solovisnki.

Rigel viajará el próximo diciembre a Barcelona para la presentación del libro, que puede obtenerse, por el momento, en Amazon y en el sitio de la editorial. Esperamos que pueda estar pronto en los anaqueles de Mérida, tanto para “culturosos” como para los que no lo son.

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