21 de Septiembre de 2018

Opinión

Ojo, Yucatán: un ejemplo

Allí está el municipio de Oxkutzcab. Un prietito en el arroz yucateco.

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Las mujeres valen y valen su peso en oro. Pero lo que sucede en una marginada comunidad de Querétaro es el colmo. Son condicionadas a efectuar cargos de vigilancia policiaca, so pena de suspenderles apoyos federales de programas como Oportunidades y la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Una colega de esa entidad del centro del país narró a De Pesito, a través de esta columnita, el show que ahora están encargados de hacer un grupo de féminas, sin importar que los maleantes las agredan. Eso sí: les autorizaron a portar palos, garrotes y quizá otras armas. ¡Qué tal!

Vean lo que una camarada nos comentó. “Unas 250 mujeres, organizadas en varios grupos, se encargan de ofrecer vigilancia a personal médico del Centro de Salud de la comunidad La Solana, en la delegación municipal Santa Rosa Jáuregui de la capital queretana, debido a la inseguridad. Las mujeres destacaron que el subdelegado de la localidad, Carlos Velásquez Bautista, les pidió ir armadas con palos.

Deben realizar dicha labor luego de la advertencia de que les suspenderían la entrega de apoyos de los programas federales Oportunidades y Cruzada Nacional contra el Hambre.

Durante un recorrido por La Solana, las mujeres narraron que constantemente son objeto de agresiones y asaltos por grupos de jóvenes armados con cuchillos y pistolas, que se concentran en diversos puntos de la localidad y consumen estupefacientes y alcohol en la vía pública.

Hace 15 días, un grupo de estos jóvenes ingresó al Centro de Salud y pretendió abusar de una pasante de medicina que logró evitar el ataque encerrándose en un vehículo. Tras la agresión, el subdelegado Velásquez Bautista acordó integrar grupos de vigilancia formados por los beneficiarios de programas sociales.

Se integraron listas con los nombres de mujeres que conforman los grupos y se establecieron los horarios para vigilar las instalaciones, de 30 minutos a una hora todos los días.

Para que los médicos puedan acudir a la comunidad, las mujeres los esperan en el Centro de Salud y permanecen en el lugar, mientras los profesionistas dan consulta. Los grupos, de cuatro o cinco vigilantes, se rotan de las 9 a las 16 horas diariamente, cuando concluyen sus jornadas laborales un médico titular, una pasante y un enfermero.

Dicha dinámica se inició el lunes pasado; implica realizar rondines por el centro de salud y que las mujeres se hagan pasar por pacientes, para que observen los movimientos en el lugar y, si pretenden ingresar delincuentes, éstos desistan al ver que hay gente en las instalaciones.

Las entrevistadas expresaron su temor de desempeñarse como vigilantes, pues algunas están embarazadas o tienen que llevar a sus hijos pequeños a la custodia, porque no tienen con quién dejarlos.

Las mujeres indicaron que aceptaron esta tarea para que no se cierre el centro de salud y no se les suspenda la entrega de despensas de la Cruzada Nacional contra el Hambre o los 880 pesos bimestrales que reciben a través de Oportunidades, dado que en la localidad no hay fuentes de trabajo.

Comentaron que constantemente piden presencia policiaca en La Solana, pues es prácticamente nula, y las pocas ocasiones que uniformados arriban es con unas 15 patrullas juntas que recorren las calles empedradas o las de terracería. También se sabe de casos en que grupos de presuntos criminales apedrean a la policía, que rápidamente abandona la comunidad.

Proveedores de abarrotes, lácteos y frituras disminuyeron la entrega de los productos, porque sufren robos y agresiones”.

No cabe duda que cuando las autoridades son rebasadas, hasta echan mano de sectores que no están capacitados para labores de protección, algo así como “autodefensas”. Ojalá que no cunda el ejemplo en Yucatán. Allí está el municipio de Oxkutzcab. Un prietito en el arroz yucateco.

Amigos, amigas, ya saben: sugerencias para que las autodefensas se queden solamente en salpicaderas de autos, enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

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