22 de Septiembre de 2018

Opinión

Olvidos y desengaños

La enfermedad de Alzheimer muestra pérdida progresiva de memoria y otras capacidades mentales, citando a la comprensión y la habilidad para vestirse como respuesta ante la muerte progresiva de células nerviosas.

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En algún momento de este fin de semana, me vi atrapado y reflexionando sobre el capítulo Adultos Huérfanos, que, entre tantos, conforman el libro “Mirar de Nuevo” de Demian Bucay.

En su base medular se analiza sobre la transición de la vida hacia la muerte y lo tan doloroso que puede ser que la alteración del orden biológico de partida (primero padres, luego hijos y más tarde nietos) orille a la desorientación en cuanto a la misma identidad.

Efecto semejante podríamos encontrar cuando sufrimos trastoques, alteraciones, abandonos u olvidos en cualquiera de los ámbitos de nuestra existencia, llevándonos a pérdida de la memoria, que, si de medicina hablamos, lo calificaríamos como enfermedad de Alzheimer. Pero hoy quisiera comentarles sobre el olvido que va más allá de esta enfermedad. 

Médicamente hablando, la enfermedad de Alzheimer muestra pérdida progresiva de  memoria y otras capacidades mentales, citando a la comprensión y la habilidad para vestirse como respuesta ante la muerte progresiva de células nerviosas. Víctimas comunes  son los adultos mayores de 60 años y dentro de los causantes del problema se encuentran la hipertensión arterial y fuertes golpes en la cabeza.

Pero si ese olvido y descuido lo abordamos sociológicamente, el abanico de afectados se vuelve interminable. En la actualidad el Alzheimer político domina el escenario, se evidencia a través de las obnubilaciones o lagunas mentales de los servidores públicos, cuando de recordar promesas de campaña o de conducirse con honestidad  y trasparencia se trata.  

La factura se  la cobran aquellos “amigos” del político cuando termina su gestión. Las miradas evasivas u omisiones intencionales son síntomas comunes. 

En otro orden de ideas, también conocemos el Alzheimer del patrón ante sus empleados;  o el que afecta a quien nos debe algo (en dinero o especie), pero no se preocupen, en este último escenario, milagrosamente la memoria regresa cuando algún favor te han de pedir (hipocresía).

Cual colofón mencionaré el Alzheimer profesional. Sí, me refiero a quienes olvidan el compromiso de servicio adquirido con la sociedad. 

Cambia tu actitud y evita que en este 2015 el doloroso Alzheimer se apodere de ti o de aquellos que te rodean.

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