24 de Octubre de 2018

Opinión

Oportunismo Político

Una de las peores plagas que padecemos en México es la de los políticos oportunistas, desideologizados y lo peor los renegados.

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Una de las peores plagas que padecemos en México es la de los políticos oportunistas, desideologizados y lo peor los renegados.

Los oportunistas son los que no tienen ninguna trayectoria como militantes o luchadores sociales de un partido político, pero gracias a sus parientes, amigos, socios comerciales, compadres o a sus amigas íntimas, reciben una candidatura para contender por algún cargo de elección popular, y pasan a integrar los congresos, tanto de la Unión como los estatales, sin ningún mérito, ninguna preparación, ningún conocimiento en la materia legislativa. Lo peor es que sin la más remota idea de la responsabilidad que tienen ante el pueblo, ante la nación y ante la historia.

Episodios como estos nos recuerdan a Calígula, quien nombró como senador y cónsul a su caballo.

Cómo nos ha dañado que un presidente en turno ponga a sus favoritas y a sus efebos en las secretarías de estado, causando graves trastornos a la buena marcha económica, política y social del gobierno, como ha ocurrido en el pasado

Qué grave es y ha sido que tengamos representantes populares que no conocen nuestra historia, que están absolutamente desideologizados, que no tienen un proyecto definido de nación, y que además son unos neofitos de las luchas armadas y sociales que nos dieron una patria, identidad y sentido de nación independiente y soberana.

Es un insulto para los electores que votaron y llevaron a un escaño a su predilecto electoral, a su correligionario, a su candidato, para que luego, por intereses personales, por su perversión, abandone a su partido, se ponga la chaqueta de otro instituto político y cambie de filiación política, traicionando su ideología, principios partidistas y a quienes le dieron su confianza.

Pero los peores, los más abyectos, los más despreciables, son aquellos seudopolíticos que reniegan de su partido político.

Qué triste es ver a estos señores que no sólo reniegan de su partido, sino que se excluyen de la contienda ideológica, y que se llaman a sí mismos “candidatos ciudadanos” o “candidatos externos”, con un eufemismo digno de un ingrato, de un auténtico renegado.

En estos procesos electorales está en juego el destino de nuestra patria, el futuro de nuestros hijos, de todos los mexicanos. 

El oportunismo político  es la “Actitud que aprovecha las circunstancias momentáneas para el propio interés”. De esa definición se desprende que oportunista es toda persona voluble, cambiante en cuanto a criterio y posiciones políticas. Hay dos factores que inciden en la metamorfosis del oportunista; primero las circunstancias adversas, luego están de por medio los intereses personales. Algunos oportunistas del mundo de la política han querido confundir y mezclar el oportunismo con el pragmatismo. Ambas concepciones son completamente opuestas. El pragmático flexibiliza su posición para no perder la batalla o la guerra, no renuncia a sus valores, por el contrario, los mantiene y los defiende, mientras que el oportunista por unas cuantas lentejas se vende y se pasa al bando contrario.

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