24 de Septiembre de 2018

Opinión

Optimismo consciente

Dios siempre quiere nuestro bien, siempre nos escucha y nos ofrece los medios para mejorar.

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Una clave para el optimismo es que a veces las pérdidas pueden ser ganancias; siempre hay algo positivo en lo negativo.- Anónimo

A las personas optimistas se les describe como “alegres”, como personas sonrientes y con estado de ánimo positivo. Sin embargo, la persona verdaderamente optimista no siempre es así. Ser optimista no únicamente es ver lo positivo en todo lo que se vive, sino que es ser quien busca en las diferentes situaciones la oportunidad de crecer y/o mejorar. 

El optimismo no es salirse de la realidad, sino encontrar las posibilidades reales y trabajar con dedicación, aprovechando cada situación como una oportunidad. Por lo tanto, es falsa la creencia de que se nace optimista o pesimista. 

El optimismo es la disposición interna e inteligente de la persona que quiere conscientemente aprovechar toda situación que se presente, confiando en las oportunidades, en sus capacidades y en las de las otras personas; o sea que no se desanima y busca y encuentra lo positivo afrontando con buen humor las dificultades. 

La esperanza y la fe son fuentes de optimismo porque conllevan confianza, ayudan a distinguir lo importante de lo secundario y a evaluar la trascendencia de lo que se trae entre manos.  En momentos de dificultad, hay que distinguir la dificultad real y nuestra dificultad interna. Tener la mente abierta para diferenciar lo importante de lo secundario, ser reflexivos e imaginativos para encontrar la mejor opción. Todo tiene riesgo y esfuerzo ya que es parte del reto de vivir. Se vale pedir ayuda. Esto, nos induce a recordar cómo necesitamos de los demás y a confiar razonablemente en otros. 

Dios siempre quiere nuestro bien, siempre nos escucha y nos ofrece los medios para mejorar. La confianza en Él es la fuente del optimismo consciente. Quien sólo confía en sí mismo se puede ver defraudado y perder el rumbo. Cuando sabemos para qué vivimos todo se dimensiona, todo se ordena, los obstáculos tienen sentido y se toman como medios para alcanzar el fin.

Hay que procurar comentar lo positivo, ser propositivos, reconocer y valorar el esfuerzo, las cualidades de los demás, y ser portadores de buenas noticias. Todo esto conserva la salud mental y nos vacuna contra el desaliento. Les aseguro que sí se puede aprender a ser optimista. Es bueno, muy bueno adoptarlo como un estilo de vida. Los beneficios son incontables y no se dejan esperar

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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