20 de Septiembre de 2018

Opinión

La oreja de Mauricio Vila

Ahora nos toca conocer la agilidad del trabajo planeado una vez seleccionadas las propuestas y priorizados los presupuestos.

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Decían unos socios de diversas cámaras empresariales que antes que el nuevo alcalde tomara posesión se les había acercado más veces que todos los alcaldes juntos de los últimos 9 años.

También creó unas mesas de trabajo para analizar diversos temas de la agenda de desarrollo de nuestra ciudad y una vez que tomó posesión se creó el Consejo de Planeación Municipal de Mérida (Copladem).

Fueron convocados ciudadanos, organizaciones civiles y cámaras empresariales a sesiones de exposición de propuestas con visión social y empresarial, pero con un ingrediente adicional: incluyó a los mismos empleados de diversas áreas del Ayuntamiento que encontraron un vehículo formal para expresarse con la experiencia de lo vivido y escuchado de miles de ciudadanos en el pasado.

Ideas y propuestas como: eliminación de duplicidad de papeles de identificación, utilización de plataformas de internet para transparencia, exigir características de permisos de construcción por áreas, diferenciación de permisos de negocios por tamaños o zonas, construcción de ciclovías y la muy esperada remodelación de la entrada de Cancún hacia el Centro Histórico fueron relevantes, entre muchas otras.

En esta apertura para escuchar se respetó y se dio lectura a todas las peticiones desde las de ciudadanos comunes hasta complejas y bien armadas; desde luego, el momento económico frenará muchas, más aún con el negro futuro de ingresos por parte de la Federación a corto plazo. Sin embargo, la agenda de trabajo del alcalde llegará cargada de legitimidad y conocimiento de quienes construyen y viven Mérida y no de un grupo pequeño de asesores que casi siempre son los mismos y que siempre matizan de color político la mayoría de las agendas de trabajo de las autoridades.

Me decía un amigo que sabe de política que no es aconsejable que tenga un programa de trabajo grande, porque siembra expectativas y tenderá a incumplir algunas o cometer errores y dañará su imagen, que no es aconsejable que sea osado e intente cambiar cosas, porque levantará enemigos dentro y fuera de casa. Seguramente mi amigo tendrá razón, pero los políticos grandes cambian las vidas de las personas y los demás sólo navegan durante mucho tiempo en puestos reciclables simplemente porque pasan desapercibidos.

El trabajo ya se dio, la cercanía ya se siente, la oreja de Vila está abierta, ahora nos toca conocer la agilidad del trabajo planeado una vez seleccionadas las propuestas y priorizados los presupuestos;  ya conocimos la oreja de Vila, nos falta conocer sus pies y manos en la materialización de proyectos.

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