26 de Septiembre de 2018

Opinión

Otra vez Don Hernán Pastrana

Político de mil batallas, con trayectoria inicial en el PRI y posterior en PAN y PRD, Don Hernán Pastrana Pastrana está apuntadísimo para lanzarse como candidato a la alcaldía capitalina...

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Político de mil batallas, con trayectoria inicial en el PRI y posterior en PAN y PRD, Don Hernán Pastrana Pastrana está apuntadísimo para lanzarse como candidato a la alcaldía capitalina, siguiendo el ejemplo del priísta Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien ha abrigado la esperanza de ser el ungido por segunda ocasión.
 
Don Hernán Pastrana es prototipo del espécimen forjado en la escuela de la política  tradicional, cuando el PRI –su ex partido– era todopoderoso y daba respiración de boca a boca a su oposición a la medida de sus necesidades.
 
Alcalde de 1978 a 1981, cuando el Ayuntamiento capitalino estaba en pañales, Hernán Pastrana está entusiasmado ante la oportunidad de reverdecer laureles, sumándose al panista José Hadad Estéfano, quien en una posición ventajosa pretende arrebatarle al PRI su categoría de invicto.
 
Las posibilidades de los adversarios del PRI aumentan mucho si consolidan su coalición, postulando a un gallo vigoroso que cuente con todo el respaldo político y financiero de los  partidos que se sumen a esta alianza.
 
Sea Eduardo Espinosa Abuxapqui, José Francisco Hadad Estéfano o Hernán Pastrana Pastrana, con ellos hay garantía comprobada de capacidad para dar un esperado golpe de timón, rescatando al sufrido Ayuntamiento de sus penurias tiro por viaje.
 
Obligado es el perfil de experiencia comprobada para recibir la misión más complicada en toda la historia del Ayuntamiento capitalino, ya que un perfil mediocre o improvisado puede empeorar el estado de cosas, dejando al municipio noqueado, sin el amparo de la cuenta de protección.
 
Esta elección tendrá un ingrediente novedoso: Chetumal con su peso electoral puede inclinar la balanza, definiendo al triunfador en esa contienda en la que el PRI ya no partirá como el amplio favorito que ganará de calle, sino como un defensor del cetro que tendrá que estudiar a su rival o rivales a conciencia, evitando el exceso de confianza que damnificó a Apollo Creed en su trepidante pelea con Rocky Balboa.
 
Cazadores del trenecito perdido 
 
Como si se tratase de una parodia de Cazadores del Arca Perdida, del mítico Indiana Jones interpretado por Harrison Ford, los regidores del Ayuntamiento capitalino anunciaron la creación de un Comité para lanzarse en busca de la armazón del primer trenecito del zoológico originalmente llamado Payo Obispo.
 
Los argonautas caribeños han tomado muy en serio esta cruzada, ya que de ella depende el destino del mundo (léase Ayuntamiento), por lo que no han dejado nada al azar en esta campaña que cuenta con protagonistas de grueso calibre, vigilados muy de cerca por Steven Spielberg y George Lucas.
 
Una parte del mítico trenecito se encuentra en manos de los malosos, quienes no se inmutan ante el temible Comité formado por regidores experimentados, para quienes el peligro huele a rutina. El estreno de la temporada promete y mucho.
 
 
Un policía delincuente deja en ridículo a la PMP 
 
La Policía Municipal Preventiva (PMP) en Othón P. Blanco en lugar de ser reclamada solución al problema de la inseguridad, tuvo en su nómina a Raymundo Chan Pech, “El Monstruo”, quien aceptó su participación en robos a farmacias Yza y del corporativo Marlon.
 
Como era de esperarse, ante el golpe asestado por la Procuraduría de Justicia del Estado, el director de la PMP, Luis Germán Sánchez Méndez, aseguró que una de las prioridades de la Unidad de Inteligencia y Análisis será la identificación de los elementos que cometen fechorías blindados por el uniforme.
 
Lo más probable es que la Policía Judicial siga capturando angelitos de la PMP, dejando en ridículo a la rimbombante Unidad de Inteligencia y Análisis de esa corporación, cuyo riguroso análisis debe limitarse a la síntesis informativa que da cuenta de las capturas de sus elementos traidores.
 
Y, dicho sea de paso, ni un valioso gramo de inteligencia en sus filas.

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